La votación de las Naciones Unidas sobre la resolución presentada por Cuba, en la que se insta a los Estados Unidos a poner fin al bloqueo contra esa isla, resulta sumamente reveladora. Mientras que siete países de la CARICOM votaron a favor de poner fin al bloqueo criminal, tres se abstuvieron, tres estuvieron ausentes y uno votó en contra.
Se trata de un cambio enorme. Desde 1992, Cuba ha presentado esta resolución con el sólido respaldo de los países de la CARICOM. ¿Qué ha cambiado?
Dentro de Cuba, la situación ha empeorado considerablemente. Las presiones provocadas por el bloqueo criminal e ilegal se han intensificado. Incluso el combustible está ahora sujeto a sanciones. Esto está causando un gran sufrimiento a la población cubana. Miles de personas están muriendo porque los hospitales, que ya contaban con recursos limitados, están dejando de funcionar. La mortalidad infantil se ha disparado; personas con cáncer, enfermedades cardíacas y otras afecciones graves están falleciendo porque no pueden ser operadas ni recibir el tratamiento adecuado.
Los adultos mayores y los niños están muriendo de calor debido al saboteo inhumano del combustible.
Sin embargo, en los países del Caribe – a menudo con los mismos partidos en el gobierno –, varios han cambiado su postura. Como se mencionó anteriormente, uno incluso votó en contra de la resolución y otros seis se abstuvieron o no se presentaron a la votación.
Es evidente que estos países sucumbieron a la presión de los Estados Unidos. Esto quedó al descubierto en el caso de Jamaica. El día anterior a la votación, el ministro de Relaciones Exteriores y Comercio Exterior, el Sr. Alando Terrelonge, pronunció un discurso en el que presentó con firmeza argumentos sólidos para apoyar a Cuba y exigir que los Estados Unidos pusiera fin al bloqueo.
Sin embargo, para sorpresa de todos, al día siguiente, en la Asamblea General de la ONU, Jamaica se abstuvo.
Esto da una idea del tipo de presiones a las que se han visto sometidos los países del Caribe.
En cuanto a aquellos países que se abstuvieron, no asistieron o votaron en contra de la resolución, me pregunto si han reflexionado sobre cuáles podrían ser las consecuencias de sus acciones.
Objetivamente, se han sumado a los Estados Unidos para matar de hambre y castigar al pueblo cubano.
En segundo lugar, con sus acciones han envalentonado a los Estados Unidos para que haga lo que le plazca: es decir, invadir países, secuestrar a personas – incluidos jefes de Estado y de Gobierno – y continuar con las ejecuciones extrajudiciales que están ocurriendo en nuestra región.
Ahora que esos países han demostrado ser susceptibles a las presiones, ¿se unirán a los Estados Unidos en su campaña contra la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y la Corte Penal Internacional (CPI)? ¿Apoyarán ahora el genocidio en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental? Ya guardan un silencio sepulcral sobre estos temas.
La votación en la ONU es profundamente preocupante porque ha dividido a la CARICOM. Una CARICOM dividida es una CARICOM debilitada y eso, sin duda, no beneficia los intereses de los trabajadores del Caribe.
A aquellos países que se mantuvieron firmes y votaron junto a Cuba: les rindo homenaje, pues se encuentran del lado correcto de la historia.
Es hora de que los pueblos del Caribe exijan el fin de esta aparente rendición.

