{"id":7345,"date":"2022-10-13T21:47:22","date_gmt":"2022-10-14T01:47:22","guid":{"rendered":"https:\/\/gtmportal.wpenginepowered.com\/2022\/10\/13\/cuba-a-tale-of-two-hurricanes\/"},"modified":"2023-06-01T15:03:09","modified_gmt":"2023-06-01T19:03:09","slug":"cuba-huracan-sobre-huracan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/2022\/10\/13\/cuba-huracan-sobre-huracan\/","title":{"rendered":"Cuba: Hurac\u00e1n sobre hurac\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p>Ernest Hemingway aprendi\u00f3 en Cuba que el mejor modo de pasar un hurac\u00e1n es teniendo el o\u00eddo atento a un radio de bater\u00eda y las manos ocupadas con una botella de ron y un martillo para clavetear puertas y ventanas. El escritor estadounidense se apropi\u00f3 de la jerga t\u00edpica de meteor\u00f3logos y pescadores cubanos que hablan de \u201cla mar\u201d, en femenino, y del hurac\u00e1n como demonio o brujo maligno, y que acostumbran decir, cuando una tormenta sale de la isla, que \u201centr\u00f3 en el canal\u201d o que \u201ccruz\u00f3 de tierra\u201d.<\/p>\n<p>De los encontronazos con los ciclones y las aguas turbulentas sali\u00f3 esa joya de la literatura que es <em>El viejo y el mar<\/em> y que hizo exclamar a William Faulkner, otro gigante, que Hemingway hab\u00eda encontrado a Dios.<\/p>\n<p>En una isla ubicada en el cruce de los vientos, es imposible no convivir con la cultura del hurac\u00e1n que existe en las Antillas desde las m\u00e1s remotas evidencias de vida, unos 6 mil a\u00f1os antes de Cristo. Los ta\u00ednos, ind\u00edgenas cubanos, fueron quienes dieron nombre al fen\u00f3meno y lo dibujaron como una espiral, s\u00edmbolo rotatorio del viento, que pod\u00eda encarnar en una serpiente monstruosa capaz de envolver en sus anillos todo universo conocido.<\/p>\n<p>En la realidad y en la mitolog\u00eda, el hurac\u00e1n ha producido por igual \u201cfantas\u00edas tremendas\u201d, en palabras del m\u00e1s grande novelista cubano, Alejo Carpentier, que se inspir\u00f3 en el paso del meteoro de 1927 sobre La Habana para escribir algunos pasajes de su novela <em>\u00a1Ecue-Yamba-O!<\/em> La tormenta, escribi\u00f3 Carpentier, produjo el traslado de \u201ccasas, intactas, a varios kil\u00f3metros de sus cimientos; goletas sacadas del agua, y dejadas en la esquina de una calle; estatuas de granito, decapitadas de un tajo; coches mortuorios, paseados por el viento a lo largo de plazas y avenidas, como guiados por cocheros fantasmas y, para colmo, un riel arrancado de una carrilera, levantado en peso, y lanzado sobre el tronco de una palma real con tal violencia, que qued\u00f3 encajado en la madera, como los brazos de una cruz\u201d.<\/p>\n<p>No hay grandes diferencias entre esa descripci\u00f3n y lo que hemos vuelto a ver por estos d\u00edas en Cuba. El hurac\u00e1n Ian dej\u00f3 tres fallecidos, m\u00e1s de 89 mil viviendas afectadas en la provincia de Pinar del R\u00edo, el destrozo de miles de hect\u00e1reas de cultivos, cementerios de \u00e1rboles y de postes del alumbrado p\u00fablico, el pa\u00eds totalmente a oscuras durante horas, y miles de historias que convierten en p\u00e1lidos relatos cualquier cosa que hayan contado dos genios literarios como Hemingway y Carpentier.<\/p>\n<p>La destrucci\u00f3n puede tener variantes infinitas, pero el hurac\u00e1n es de las pocas cosas que no han cambiado en miles de a\u00f1os para los antillanos. Ll\u00e1mese como se llame y pase con m\u00e1s o menos furia, antiguos y modernos lo han considerado como una criatura viva que va y viene a lo largo del tiempo y que no siempre es cruel. Cuando los excesos no se dan, las aguas y los vientos refrescan el calor del verano y benefician la agricultura, y todos felices.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta ser\u00e1 la primera vez que un fen\u00f3meno natural tan conocido y recurrente pasa por Cuba acompa\u00f1ado de otro de igual o mayor fuerza destructiva, pero creado artificialmente en los nuevos laboratorios digitales y de una maldad que no pod\u00edan prever los antepasados ta\u00ednos.<\/p>\n<p>Mientras soplaban en el norte de Pinar del R\u00edo rachas de viento superiores a los 200 kil\u00f3metros por hora, m\u00e1s de 37 mil cuentas en Twitter replicaban la etiqueta #CubaPaLaCalle, con llamamientos a las protestas, el corte de carreteras, el asalto a instituciones de Gobierno, el sabotaje y el terrorismo, con instrucciones de c\u00f3mo preparar bombas caseras y cocteles molotov. Menos del 2% de los usuarios que se activaron en esta movilizaci\u00f3n virtual estaban en Cuba. La mayor\u00eda de los que llamaban a \u201ccalentar\u201d las calles se conectaron a las plataformas tecnol\u00f3gicas estadounidenses desde un c\u00f3modo sof\u00e1 a cientos de kil\u00f3metros del pa\u00eds que permanec\u00eda a oscuras. Quiz\u00e1s algunos en la isla conservaban su radio de bater\u00eda, pero millones de cubanos lo que ten\u00edan en la palma de la mano no era la botella de ron hemingwayana, sino un celular conectado a Internet (el pa\u00eds de 11 millones de habitantes tiene 7,5 millones con acceso a las redes).<\/p>\n<p>Hagamos un ejercicio. Imag\u00ednate, lector, el panorama: est\u00e1s angustiado con el aqu\u00ed y el ahora. No tienes electricidad, ni agua potable. La poca comida que has adquirido con gran dificultad y conservado refrigerada, se arruinar\u00e1 en poco tiempo. No sabes qu\u00e9 ha pasado con tu familia que vive en el occidente, donde los da\u00f1os son apocal\u00edpticos. No tienes idea de cu\u00e1nto durar\u00e1 esta nueva crisis y la vida cotidiana antes del hurac\u00e1n ya era desesperada con el bloqueo econ\u00f3mico de los Estados Unidos, la inflaci\u00f3n y el desabastecimiento, pero ves en tu m\u00f3vil que \u201ctodo el mundo\u201d (en Internet, claro est\u00e1) parece que hace y tiene de sobra, mientras miles de vociferantes (y sus robots y sus trolles) gritan que el culpable de tu desgracia es el Gobierno comunista. Tu \u00fanica fuente de luz es la pantalla del m\u00f3vil, que funciona como la alegor\u00eda de la caverna de Plat\u00f3n: est\u00e1s sentado de espaldas a un fuego llameante, mientras que entre la hoguera y t\u00fa pasan figuras virtuales. Solo ves los movimientos de sus sombras proyectadas sobre las paredes de la cueva-pantalla, y esas sombras susurran la soluci\u00f3n a tu desesperada realidad: #CubaPaLaCalle.<\/p>\n<p>En ning\u00fan otro momento de la historia, una minor\u00eda emigrada tuvo tanto poder econ\u00f3mico, medi\u00e1tico y tecnol\u00f3gico para intentar hundir a su pa\u00eds con sus parientes encima, antes de tenderle una mano en medio de una tragedia nacional. \u00bfQu\u00e9 mexicano que vive en los Estados Unidos antepone sus diferencias pol\u00edticas a la ayuda para sus familiares despu\u00e9s de un terremoto? \u00bfPor qu\u00e9 no lo hacen tampoco los salvadore\u00f1os o guatemaltecos que viven fuera, ahora que el hurac\u00e1n Julia devast\u00f3 Centroam\u00e9rica?<\/p>\n<p>Es in\u00e9dito e inaudito que puedan llegar en simult\u00e1neo el hurac\u00e1n de toda la vida y el hurac\u00e1n de los odios virtuales, pero eso acaba de ocurrir en Cuba.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ernest Hemingway aprendi\u00f3 en Cuba que el mejor modo de pasar un hurac\u00e1n es teniendo el o\u00eddo atento a un radio de bater\u00eda y las manos ocupadas con una botella de ron y un martillo para clavetear puertas y ventanas. El escritor estadounidense se apropi\u00f3 de la jerga t\u00edpica de meteor\u00f3logos y pescadores cubanos que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":148,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[309],"tags":[318,541,311,320,312,500,408,392,333,330,323,336,355,356],"article-type":[627],"class_list":["post-7345","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-globetrotter-es","tag-activism-es","tag-book-es","tag-economy-es","tag-history-es","tag-human-rights-es","tag-media-es","tag-north-america-es","tag-north-america-cuba-es","tag-north-america-united-states-of-america-es","tag-opinion-es","tag-politics-es","tag-spanish-es","tag-time-sensitive-es","tag-trade-es","article-type-opinion-analysis-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7345","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/148"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7345"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7345\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7345"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7345"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7345"},{"taxonomy":"article-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article-type?post=7345"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}