{"id":13345,"date":"2026-08-26T08:38:03","date_gmt":"2026-08-26T12:38:03","guid":{"rendered":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/?p=13345"},"modified":"2026-08-26T09:02:21","modified_gmt":"2026-08-26T13:02:21","slug":"las-trampas-del-discurso-natalista-de-las-extremas-derechas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/2026\/08\/26\/las-trampas-del-discurso-natalista-de-las-extremas-derechas\/","title":{"rendered":"Las trampas del discurso natalista de las extremas derechas"},"content":{"rendered":"<p>El 20 de agosto, durante la 23a edici\u00f3n del Consejo de las Americas en Buenos Aires, Javier Milei cerr\u00f3 su exposici\u00f3n ante la \u00e9lite empresarial responsabilizando a los \u201cpa\u00f1uelitos verdes\u201d y a la Interrupci\u00f3n Voluntaria del Embarazo (IVE) por la baja de la natalidad, el freno al crecimiento y la crisis del sistema previsional. La f\u00f3rmula es pol\u00edticamente eficaz: reduce una tendencia demogr\u00e1fica global en un chivo expiatorio local.<\/p>\n<p>Para quien lea esto desde fuera de Argentina: los \u201cpa\u00f1uelitos verdes\u201d son los pa\u00f1uelos que cuelgan del cuello de millones de mujeres argentinas desde hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas. Son el s\u00edmbolo de la Campa\u00f1a Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, un movimiento que tard\u00f3 veinte a\u00f1os \u2013 veinte a\u00f1os de marchas, de debates, de pa\u00f1uelos bordados en plazas \u2013 en conseguir que en 2020 Argentina sancionara la Ley de Interrupci\u00f3n Voluntaria del Embarazo. Llamar \u201clocura\u201d a ese proceso es, como m\u00ednimo, una elecci\u00f3n de palabras. Pero la elecci\u00f3n no es ingenua. En Argentina, a las mujeres que salieron a pedir por sus hijos desaparecidos tambi\u00e9n les dijeron \u201clocas\u201d. Las Madres de Plaza de Mayo caminaron en rondas bajo la dictadura mientras la sociedad les daba la espalda y los militares las trataban de alucinadas. La historia argentina tiene una relaci\u00f3n larga y dolorosa con la palabra \u201cloca\u201d: se usa para descalificar a las mujeres que exigen lo impensable, y despu\u00e9s el tiempo les da la raz\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Sin empleo registrado no hay soluci\u00f3n previsional<\/b><\/p>\n<p>La narrativa oficial apela a una preocupaci\u00f3n real: en un sistema previsional de reparto, la contracci\u00f3n de la poblaci\u00f3n activamente ocupada compromete la sostenibilidad de las jubilaciones futuras. Sin embargo, el argumento omite el factor estructural determinante: la precarizaci\u00f3n del mercado de trabajo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-INDEC), la informalidad laboral alcanza al 43% del total de ocupados, y en el segmento joven supera el 65%. Es decir, casi siete de cada diez j\u00f3venes trabajan sin aportes, estabilidad ni protecci\u00f3n social. Un incremento en la natalidad bajo las condiciones del modelo libertario \u2013 que promueve la flexibilizaci\u00f3n y la desregulaci\u00f3n laboral \u2013 no se traduce autom\u00e1ticamente en nuevos aportantes al sistema previsional, sino en la reproducci\u00f3n de trabajo informal. En efecto, el modelo econ\u00f3mico actual destruye las bases materiales del sistema previsional existente.<\/p>\n<p>Por otro lado, los datos demogr\u00e1ficos demuestran que no es la legalizaci\u00f3n de la interrupci\u00f3n voluntaria del embarazo la causa del descenso de la natalidad. De hecho, la tasa global de fecundidad en Argentina inici\u00f3 su descenso mucho antes de la sanci\u00f3n de la Ley IVE en 2020. Seg\u00fan el Fondo de Poblaci\u00f3n de las Naciones Unidas, los nacimientos cayeron en Argentina durante la \u00faltima d\u00e9cada hasta 1,2 hijos por mujer. Pero adem\u00e1s, esta tendencia est\u00e1 lejos de ser un fen\u00f3meno local y atraviesa toda Am\u00e9rica Latina y Occidente, incluidos pa\u00edses con penalizaci\u00f3n estricta del aborto como El Salvador u Honduras. La causa com\u00fan de esta din\u00e1mica no es la conquista de derechos reproductivos, sino la imposibilidad material de sostener proyectos familiares en contextos de ajuste, p\u00e9rdida de poder adquisitivo y destrucci\u00f3n del empleo formal. Las agendas pronatalistas sin base material \u2013 como las ensayadas en su momento por reg\u00edmenes conservadores en la regi\u00f3n o en Europa del Este \u2013 han fracasado sistem\u00e1ticamente en revertir el declive demogr\u00e1fico.<\/p>\n<p><b>Las condiciones materiales para sostener la vida<\/b><\/p>\n<p>El descenso acelerado de la natalidad se inscribe en un proceso complejo de transformaciones de larga duraci\u00f3n, pero que en nuestra regi\u00f3n se ha acelerado en la \u00faltima d\u00e9cada. La inserci\u00f3n de las mujeres en el mercado de trabajo, el acceso a la educaci\u00f3n y la ampliaci\u00f3n de la autonom\u00eda econ\u00f3mica suelen mencionarse como elementos que han reconfigurado profundamente las expectativas de vida y las preferencias reproductivas, posibilitando el aplazamiento de la maternidad.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta transici\u00f3n colisiona con barreras estructurales persistentes para las mujeres que dificultan la conciliaci\u00f3n entre trabajo y vida afectiva, y que inciden en la decisi\u00f3n de postergar o limitar la maternidad. Estas barreras se refuerzan y expanden en tiempos de precariedad laboral y donde la intervenci\u00f3n social del estado se desfinancia, transfiriendo a los hogares todas las actividades espec\u00edficas de cuidar, acompa\u00f1ar y garantizar la sostenibilidad de la vida.<\/p>\n<p>Esta transferencia implica de manera directa un incremento del tiempo reproductivo no remunerado. Seg\u00fan la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (INDEC), tres cuartas partes de la infraestructura invisible que sostiene al pa\u00eds recae sobre las espaldas de las mujeres que dedican m\u00e1s de 6 horas diarias a las tareas de cuidado. Adem\u00e1s de m\u00e1s horas de trabajo y de cuidado, ante la ca\u00edda de los ingresos reales y la quita de subsidios de transporte y servicios sociales, la reproducci\u00f3n de la vida cotidiana se sostiene mediante el endeudamiento de los hogares. El cr\u00e9dito ya no financia la movilidad social o el consumo duradero, sino lo elemental: alimentos, medicamentos, alquileres y servicios b\u00e1sicos. Quienes gestionan esa brecha cotidiana entre ingresos insuficientes y costos fijos son mayoritariamente las mujeres.<\/p>\n<p>Sostener la vida en Argentina se ha vuelto un proceso extenuante, privatizado y financiarizado. En un contexto donde la maternidad implica sumar horas de trabajo no remunerado a una jornada ya sobrecargada y, al mismo tiempo, contraer deudas para cubrir la canasta b\u00e1sica, con enormes costos para la salud mental, la baja de la natalidad parece menos el resultado de un fen\u00f3meno ideol\u00f3gico que una respuesta racional frente a un entorno hostil de futuros suspendidos. Lo que encarece y frena las decisiones reproductivas no es la conquista de derechos, sino un modelo econ\u00f3mico que convierte la supervivencia en deuda y destruye la infraestructura social y comunitaria que sirve de soporte.<\/p>\n<p><b>La libertad de elegir: el deseo frente al mandato moral<\/b><\/p>\n<p>Resulta paradojal que un programa pol\u00edtico que abandera la libertad pretenda recortarla justamente en el terreno de la autonom\u00eda sobre los cuerpos y los proyectos de vida. La decisi\u00f3n de maternar u optar por no hacerlo no es un insumo de producci\u00f3n para el mercado ni una variable de ajuste previsional. Es una elecci\u00f3n \u00edntima, vital y pol\u00edtica sobre el propio cuerpo y el proyecto de futuro.<\/p>\n<p>Reducir la baja de la natalidad a un \u201cproblema de oferta\u201d laboral revela una concepci\u00f3n utilitarista de la vida, en la que los cuerpos gestantes son vistos \u00fanicamente como reproductores de fuerza de trabajo al servicio del capital. La conquista de la Ley IVE y la consolidaci\u00f3n de la autonom\u00eda reproductiva no minaron la maternidad sino que problematizaron su mandato obligatorio. Le devolvieron a la decisi\u00f3n de sostener nuevas vidas el estatuto de la libertad y el deseo, deslig\u00e1ndola de la imposici\u00f3n biol\u00f3gica y la clandestinidad.<\/p>\n<p>Ning\u00fan llamado al deber moral puede forzar la natalidad cuando la cotidianidad es una carrera de resistencia. La verdadera libertad reproductiva requiere tanto del derecho a no maternar como de las condiciones materiales para poder hacerlo si se lo desea. Un modelo econ\u00f3mico que convierte la supervivencia en una carga no puede exigir que de la precariedad brote la voluntad de cuidar. La respuesta de las sociedades no es un dogma ideol\u00f3gico: es la afirmaci\u00f3n de que el deseo y la vida no se gestionan mediante el amedrentamiento ni la culpa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 20 de agosto, durante la 23a edici\u00f3n del Consejo de las Americas en Buenos Aires, Javier Milei cerr\u00f3 su exposici\u00f3n ante la \u00e9lite empresarial responsabilizando a los \u201cpa\u00f1uelitos verdes\u201d y a la Interrupci\u00f3n Voluntaria del Embarazo (IVE) por la baja de la natalidad, el freno al crecimiento y la crisis del sistema previsional. 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