{"id":13116,"date":"2026-07-27T16:25:17","date_gmt":"2026-07-27T20:25:17","guid":{"rendered":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/?p=13116"},"modified":"2026-07-28T08:51:20","modified_gmt":"2026-07-28T12:51:20","slug":"el-doble-rasero-nuclear-de-washington-en-asia-occidental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/2026\/07\/27\/el-doble-rasero-nuclear-de-washington-en-asia-occidental\/","title":{"rendered":"El doble rasero nuclear de Washington en Asia Occidental"},"content":{"rendered":"<p>El 22 de julio, los Estados Unidos y Arabia Saudita firmaron lo que Washington <a href=\"https:\/\/www.energy.gov\/articles\/united-states-and-saudi-arabia-reach-historic-nuclear-cooperation-agreement\">denomina<\/a> un \u201cacuerdo de cooperaci\u00f3n nuclear pac\u00edfica\u201d. El acuerdo se ha presentado como un arreglo comercial que ayudar\u00e1 a Arabia Saudita a diversificar su sistema energ\u00e9tico, al tiempo que crear\u00e1 un nuevo y vasto mercado para las empresas nucleares con sede en los Estados Unidos. Sin embargo, su importancia va mucho m\u00e1s all\u00e1 de la construcci\u00f3n de centrales el\u00e9ctricas. Al permitir la posibilidad de que Arabia Saudita pueda, con el tiempo, enriquecer uranio en su propio territorio, al tiempo que aparentemente exime al reino de las inspecciones internacionales m\u00e1s intrusivas, Washington ha debilitado a\u00fan m\u00e1s el ya fr\u00e1gil r\u00e9gimen internacional contra la proliferaci\u00f3n nuclear.<\/p>\n<p>El momento no podr\u00eda ser m\u00e1s revelador. Los Estados Unidos ha librado una guerra ilegal de agresi\u00f3n contra Ir\u00e1n con el argumento de que no se debe permitir que Ir\u00e1n conserve una capacidad independiente de enriquecimiento de uranio, a pesar de que Ir\u00e1n es parte del <a href=\"https:\/\/www.iaea.org\/publications\/documents\/treaties\/npt\">Tratado de No Proliferaci\u00f3n<\/a> (TNP) y ha declarado en repetidas ocasiones que su programa tiene fines pac\u00edficos. Sin embargo, Washington est\u00e1 ahora dispuesto a abrir precisamente esta puerta tecnol\u00f3gica a Arabia Saudita, cuyo pr\u00edncipe heredero, Mohammed bin Salman, ha <a href=\"https:\/\/www.nti.org\/news\/statement-of-the-nuclear-threat-initiative-on-the-u-s-saudi-123-agreement\/\">declarado<\/a> p\u00fablicamente que el reino buscar\u00eda obtener un arma nuclear si Ir\u00e1n llegara a tener una.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n, por lo tanto, no es simplemente si Arabia Saudita tiene la intenci\u00f3n de fabricar una bomba. El problema m\u00e1s profundo es la sustituci\u00f3n de las normas universales por un sistema de autorizaciones pol\u00edticas. Bajo este sistema, el enriquecimiento es intolerable cuando lo lleva a cabo un adversario, pero negociable cuando lo desea un aliado. La tecnolog\u00eda nuclear, como tantas otras cosas en el orden imperial, no se rige por la ley, sino por la jerarqu\u00eda.<\/p>\n<p><b>\u00bfQu\u00e9 se ha acordado?<\/b><\/p>\n<p>El acuerdo firmado por el secretario de Energ\u00eda de los EE. UU., Chris Wright, y el ministro de Energ\u00eda de Arabia Saudita, el pr\u00edncipe Abdulaziz bin Salman, se conoce como un acuerdo 123, en referencia a la <a href=\"https:\/\/www.armscontrol.org\/factsheets\/us-atomic-energy-act-section-123-glance\">Secci\u00f3n 123<\/a> de la Ley de Energ\u00eda At\u00f3mica de los EE. UU. Dicho acuerdo proporciona el marco legal necesario para que las empresas estadounidenses puedan transferir equipos nucleares importantes, materiales y conocimientos t\u00e9cnicos a otro pa\u00eds. El acuerdo fue acompa\u00f1ado por un acuerdo bilateral de salvaguardias por separado y ahora debe pasar por un per\u00edodo de revisi\u00f3n en el Congreso de los EE. UU.<\/p>\n<p>El Departamento de Energ\u00eda de los EE. UU. <a href=\"https:\/\/www.whitehouse.gov\/fact-sheets\/2025\/11\/fact-sheet-president-donald-j-trump-solidifies-economic-and-defense-partnership-with-the-kingdom-of-saudi-arabia\/\">describe<\/a> el acuerdo como la base de una \u201calianza de varias d\u00e9cadas y miles de millones de d\u00f3lares\u201d. Se espera que las empresas estadounidenses, incluidos fabricantes de reactores como Westinghouse, compitan por contratos para construir la infraestructura nuclear civil de Arabia Saudita. Riad sostiene que la energ\u00eda nuclear le permitir\u00e1 reducir el consumo interno de petr\u00f3leo y gas natural, lo que dejar\u00e1 una mayor parte de sus hidrocarburos disponibles para la exportaci\u00f3n. El programa tambi\u00e9n forma parte del plan <a href=\"https:\/\/www.vision2030.gov.sa\/en\"><i>Visi\u00f3n 2030<\/i><\/a> del reino para ampliar su capacidad tecnol\u00f3gica e industrial.<\/p>\n<p>Sin embargo, la cooperaci\u00f3n nuclear civil no es, en s\u00ed misma, motivo de controversia. En virtud del art\u00edculo IV del Tratado de No Proliferaci\u00f3n, todo Estado parte tiene derecho a desarrollar la ciencia y la energ\u00eda nucleares con fines pac\u00edficos. Arabia Saudita tiene tanto derecho como cualquier otro pa\u00eds a construir reactores, producir electricidad y capacitar a cient\u00edficos nucleares. El peligro radica en los t\u00e9rminos bajo los cuales Washington parece dispuesto a facilitar este programa.<\/p>\n<p>El texto completo a\u00fan no se ha hecho p\u00fablico. No obstante, los informes indican que el acuerdo no proh\u00edbe de manera permanente a Arabia Saudita enriquecer uranio ni reprocesar el combustible nuclear usado. En cambio, prev\u00e9 un estudio de dos a\u00f1os entre los Estados Unidos y Arabia Saudita para determinar si el reino deber\u00eda establecer una instalaci\u00f3n de enriquecimiento propia. Por lo tanto, una futura administraci\u00f3n estadounidense podr\u00eda autorizar el enriquecimiento en territorio saud\u00ed. Aunque Donald Trump <a href=\"https:\/\/www.wsj.com\/opinion\/the-saudi-nuclear-deal-invites-disaster-1d6cb5bf?eafs_enabled=false\">afirm\u00f3<\/a> posteriormente que no habr\u00eda \u201cning\u00fan enriquecimiento\u201d y sugiri\u00f3 que la aprobaci\u00f3n definitiva estaba condicionada a que Arabia Saudita reconociera a Israel, su intervenci\u00f3n no hizo m\u00e1s que agravar la confusi\u00f3n en torno al acuerdo.<\/p>\n<p>El contraste con el <a href=\"https:\/\/2009-2017.state.gov\/documents\/organization\/140162.pdf\">acuerdo<\/a> de 2009 entre los EE. UU. y los Emiratos \u00c1rabes Unidos es marcado. En virtud de ese acuerdo, a menudo <a href=\"https:\/\/www.lowyinstitute.org\/the-interpreter\/the-us-just-lowered-its-own-nuclear-bar\">denominado<\/a> el \u201cest\u00e1ndar de oro\u201d, los Emiratos \u00c1rabes Unidos renunciaron de manera permanente al enriquecimiento nacional y al reprocesamiento de combustible nuclear usado. Tambi\u00e9n aceptaron el Protocolo Adicional de la Agencia Internacional de Energ\u00eda At\u00f3mica, el cual otorga a los inspectores derechos m\u00e1s amplios de acceso a instalaciones, informaci\u00f3n y lugares que pudieran estar relacionados con actividades nucleares no declaradas.<\/p>\n<p>Arabia Saudita no ha aceptado el Protocolo Adicional y, seg\u00fan se informa, el nuevo acuerdo se basa, en cambio, en un mecanismo de monitoreo bilateral entre los Estados Unidos y Arabia Saudita. Washington, por lo tanto, le pide al mundo que conf\u00ede en un acuerdo de inspecci\u00f3n negociado por el mismo gobierno cuyas empresas podr\u00edan ganar decenas de mil millones de d\u00f3lares gracias al programa. Los detalles de este mecanismo bilateral siguen sin estar a disposici\u00f3n del p\u00fablico y, lo que es m\u00e1s importante, no puede sustituir a la verificaci\u00f3n universal y administrada de manera independiente por parte del OIEA.<\/p>\n<p>Los motivos comerciales y geopol\u00edticos son evidentes. Washington teme que Arabia Saudita pueda adquirir reactores de China, Rusia o Corea del Sur si las empresas estadounidenses se niegan a cumplir sus condiciones. Por lo tanto, el acuerdo tiene como objetivo hacerse con un mercado lucrativo al tiempo que vincula a Riad m\u00e1s firmemente con los Estados Unidos. Se trata de comercio nuclear presentado como no proliferaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Un golpe contra el orden nuclear<\/b><\/p>\n<p>El acuerdo entre los Estados Unidos y Arabia Saudita, seg\u00fan la evidencia disponible, no viola directamente el Tratado de No Proliferaci\u00f3n. Arabia Saudita se adhiri\u00f3 al TNP como Estado no poseedor de armas nucleares, y el tratado no proh\u00edbe a dichos Estados enriquecer uranio con fines pac\u00edficos. Lo que s\u00ed proh\u00edbe es la fabricaci\u00f3n o adquisici\u00f3n de armas nucleares, al tiempo que exige que los materiales nucleares se sometan a las salvaguardias del OIEA.<\/p>\n<p>Esta distinci\u00f3n jur\u00eddica es importante. El enriquecimiento no es lo mismo que la militarizaci\u00f3n. El uranio poco enriquecido puede servir como combustible para reactores civiles, mientras que, por lo general, se requieren niveles de enriquecimiento mucho m\u00e1s altos para las armas. Sin embargo, la misma tecnolog\u00eda b\u00e1sica puede utilizarse para ambos fines. Una vez que un pa\u00eds cuenta con plantas de enriquecimiento, personal capacitado y reservas de material nuclear, el tiempo necesario para pasar de un programa civil a uno militar puede acortarse considerablemente. Por eso se describe al enriquecimiento y al reprocesamiento como partes sensibles del ciclo del combustible nuclear.<\/p>\n<p>El <a href=\"https:\/\/www.iaea.org\/topics\/safeguards-agreements\">Acuerdo de Salvaguardias Amplias<\/a> est\u00e1ndar del OIEA verifica los materiales e instalaciones nucleares declarados. El Protocolo Adicional, elaborado tras el descubrimiento del programa nuclear de Irak a principios de la d\u00e9cada de 1990, otorga a la agencia un acceso m\u00e1s amplio y herramientas m\u00e1s s\u00f3lidas con las que investigar actividades no declaradas. Permitir que Arabia Saudita tenga acceso a tecnolog\u00eda sensible sin exigirle el Protocolo Adicional no es, por lo tanto, una omisi\u00f3n t\u00e9cnica. Se trata de un debilitamiento deliberado del r\u00e9gimen de verificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Existe adem\u00e1s una contradicci\u00f3n pol\u00edtica m\u00e1s amplia. El TNP se basa en tres promesas interrelacionadas: los Estados no nucleares no adquirir\u00e1n armas nucleares, conservar\u00e1n el acceso a la tecnolog\u00eda nuclear con fines pac\u00edficos y los Estados poseedores de armas nucleares existentes perseguir\u00e1n el desarme. La tercera promesa ha sido violada sistem\u00e1ticamente. En lugar de avanzar hacia el desarme, las potencias nucleares reconocidas han modernizado sus arsenales, desarrollado nuevos sistemas vectores e incorporado las armas nucleares m\u00e1s profundamente en sus doctrinas militares.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del TNP se encuentra el <a href=\"https:\/\/treaties.un.org\/pages\/viewdetails.aspx?src=treaty&amp;mtdsg_no=xxvi-9&amp;chapter=26&amp;clang=_en\">Tratado sobre la Prohibici\u00f3n de las Armas Nucleares<\/a>, adoptado en las Naciones Unidas en 2017 y en vigor desde el a\u00f1o 2021. Dicho tratado proh\u00edbe a sus partes desarrollar, poseer, amenazar con utilizar o prestar asistencia en materia de armas nucleares. Ni los Estados Unidos ni Arabia Saudita son partes del mismo. El <a href=\"https:\/\/www.ctbto.org\/our-mission\/the-treaty\">Tratado de Prohibici\u00f3n Completa de los Ensayos Nucleares<\/a>, por su parte, a\u00fan no ha entrado en vigor, en gran medida debido a que Estados clave, especialmente los Estados Unidos, se han negado a ratificarlo. D\u00e9cadas de resoluciones de la ONU que exigen una zona libre de armas nucleares y otras armas de destrucci\u00f3n masiva en Asia Occidental tampoco se han materializado, sobre todo porque Israel se niega a adherirse al TNP o a someter sus instalaciones nucleares a las salvaguardias integrales del OIEA.<\/p>\n<p>Esta es la hipocres\u00eda central en Asia Occidental. Israel posee armas nucleares al margen del TNP y no se enfrenta ni a sanciones ni a inspecciones. El programa nuclear iran\u00ed, sujeto a salvaguardias, ha sido objeto de sabotajes, asesinatos, sanciones y guerra. A Arabia Saudita, un socio cercano de los Estados Unidos, se le ofrece ahora una v\u00eda potencial hacia el enriquecimiento sin las inspecciones internacionales m\u00e1s rigurosas disponibles. Washington no est\u00e1 defendiendo un orden de no proliferaci\u00f3n. Est\u00e1 administrando una jerarqu\u00eda nuclear.<\/p>\n<p>El precedente no se limitar\u00e1 a Arabia Saudita. Turqu\u00eda, Egipto y otros Estados de la regi\u00f3n se preguntar\u00e1n por qu\u00e9 deber\u00edan renunciar a las capacidades del ciclo del combustible que Washington est\u00e1 dispuesto a discutir con Riad. Ir\u00e1n llegar\u00e1 a la conclusi\u00f3n razonable de que las restricciones negociadas no brindan seguridad: cumpli\u00f3 con el acuerdo nuclear de 2015, solo para que Trump lo abandonara en 2018 y restableciera las sanciones. Los ataques militares y los dobles est\u00e1ndares en materia nuclear fortalecen precisamente a aquellas fuerzas en Ir\u00e1n que sostienen que solo una disuasi\u00f3n nuclear puede prevenir futuras agresiones.<\/p>\n<p><b>El proceso Ir\u00e1n-Arabia Saudita-China<\/b><\/p>\n<p>A primera vista, el acuerdo parece volver a situar a Arabia Saudita en la \u00f3rbita estrat\u00e9gica de los Estados Unidos y, por lo tanto, amenazar la <a href=\"https:\/\/www.tandfonline.com\/doi\/full\/10.1080\/25765949.2024.2411104\">reconciliaci\u00f3n<\/a> entre Ir\u00e1n y Arabia Saudita facilitada por China en marzo de 2023. Sin embargo, la evidencia hasta el momento sugiere una realidad m\u00e1s compleja.<\/p>\n<p>El acuerdo de Pek\u00edn nunca fue una alianza entre Ir\u00e1n y Arabia Saudita. Restableci\u00f3 las relaciones diplom\u00e1ticas, reabri\u00f3 embajadas y reactiv\u00f3 un acuerdo de cooperaci\u00f3n en materia de seguridad anterior, tras siete a\u00f1os de distanciamiento. Su prop\u00f3sito inmediato era limitado, pero importante: evitar que la rivalidad se convirtiera en una guerra directa y establecer canales a trav\u00e9s de los cuales se pudieran gestionar las crisis.<\/p>\n<p>Este proceso ha sobrevivido a una presi\u00f3n extraordinaria. Resisti\u00f3 el ataque israel\u00ed contra Gaza, la expansi\u00f3n regional de esa guerra, los ataques en el Mar Rojo y los sucesivos enfrentamientos en los que participaron Ir\u00e1n, Israel y los Estados Unidos. Riad y Teher\u00e1n siguen desconfiando el uno del otro, pero ambos tienen razones de peso para mantener el di\u00e1logo. Ir\u00e1n busca evitar su cerco y reducir la eficacia de las sanciones estadounidenses, mientras que Arabia Saudita necesita estabilidad regional para llevar a cabo sus planes econ\u00f3micos y sus dirigentes comprenden que ni las armas ni las bases militares estadounidenses pueden garantizar la seguridad de sus instalaciones petroleras, ciudades y rutas mar\u00edtimas.<\/p>\n<p>El acuerdo nuclear no elimina estos intereses estructurales. De hecho, tal vez sea m\u00e1s adecuado entenderlo como parte de la pol\u00edtica de diversificaci\u00f3n estrat\u00e9gica de Arabia Saudita. Riad mantiene su antigua relaci\u00f3n militar con Washington al tiempo que profundiza sus v\u00ednculos econ\u00f3micos con China, coordina con Rusia en el mercado petrolero, establece v\u00ednculos con Pakist\u00e1n y mantiene abiertos los canales diplom\u00e1ticos con Ir\u00e1n. Arabia Saudita ya no est\u00e1 dispuesta a confiar todas sus opciones a una sola potencia externa. El papel de China en el acuerdo de 2023 fue exitoso precisamente porque Pek\u00edn no exigi\u00f3 una alineaci\u00f3n exclusiva. No ofreci\u00f3 ni un bloque militar ni una prueba ideol\u00f3gica. China es el mayor comprador de petr\u00f3leo de Ir\u00e1n y un socio econ\u00f3mico cada vez m\u00e1s importante para Arabia Saudita y los Estados del Golfo. Su principal inter\u00e9s es la seguridad del abastecimiento energ\u00e9tico, las rutas mar\u00edtimas y la infraestructura. A diferencia de Washington, que ha intentado repetidamente organizar la regi\u00f3n mediante sanciones, bases militares y la guerra, China se beneficia de un orden regional en el que Ir\u00e1n y Arabia Saudita negocien sus diferencias.<\/p>\n<p>El acuerdo nuclear entre los Estados Unidos y Arabia Saudita sin duda generar\u00e1 nuevas sospechas en los c\u00e1lculos de Teher\u00e1n. Si el enriquecimiento saud\u00ed se convierte en una realidad, Ir\u00e1n lo considerar\u00e1 una prueba de que Washington est\u00e1 estableciendo un umbral nuclear permisivo para sus socios, al tiempo que intenta destruir las propias capacidades tecnol\u00f3gicas de Ir\u00e1n. Esto podr\u00eda dificultar mucho m\u00e1s una diplomacia nuclear m\u00e1s amplia. Pero no se deduce de ello que Ir\u00e1n o Arabia Saudita vayan a abandonar el proceso de Pek\u00edn. Ambas partes saben que romper el contacto diplom\u00e1tico las expondr\u00eda a un peligro a\u00fan mayor.<\/p>\n<p>La verdadera contradicci\u00f3n, por lo tanto, no se da entre las relaciones de Arabia Saudita con los Estados Unidos y con China. Se da entre dos concepciones del orden regional. Washington ofrece a Arabia Saudita armamento avanzado, tecnolog\u00eda nuclear y un lugar bajo el paraguas de seguridad estadounidense que ha fracasado repetidamente a la hora de prevenir la guerra. El proceso de Pek\u00edn no ofrece tal paraguas; ofrece diplomacia, interdependencia comercial y la posibilidad de que los Estados de la regi\u00f3n puedan gestionar sus propias disputas sin una supervisi\u00f3n externa permanente.<\/p>\n<p>Los dirigentes saud\u00edes intentar\u00e1n sacar provecho de ambos acuerdos. Sin embargo, el acuerdo nuclear de los Estados Unidos contiene las semillas de un nuevo peligro regional. Al convertir las normas de no proliferaci\u00f3n en privilegios distribuidos entre aliados, Washington alienta a todos los Estados a adquirir la base tecnol\u00f3gica para una futura bomba. La \u00fanica alternativa basada en principios es una de car\u00e1cter universal: ninguna arma nuclear para Israel, Ir\u00e1n, Arabia Saudita ni ning\u00fan otro Estado; salvaguardias plenas e equitativas del OIEA; la implementaci\u00f3n de la zona libre de armas nucleares en Asia Occidental, largamente pospuesta; y la abolici\u00f3n completa de los arsenales nucleares, comenzando por los que poseen las potencias nucleares establecidas.<\/p>\n<p>La paz no se puede construir decidiendo qu\u00e9 gobiernos pueden situarse m\u00e1s cerca del umbral nuclear. Solo se puede construir desmantelando el umbral en s\u00ed mismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 22 de julio, los Estados Unidos y Arabia Saudita firmaron lo que Washington denomina un \u201cacuerdo de cooperaci\u00f3n nuclear pac\u00edfica\u201d. 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