{"id":13086,"date":"2026-07-21T13:24:26","date_gmt":"2026-07-21T17:24:26","guid":{"rendered":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/?p=13086"},"modified":"2026-07-21T19:23:50","modified_gmt":"2026-07-21T23:23:50","slug":"la-generacion-que-se-niega-a-doblegarse-la-generacion-z-es-una-lucha-de-clases","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/2026\/07\/21\/la-generacion-que-se-niega-a-doblegarse-la-generacion-z-es-una-lucha-de-clases\/","title":{"rendered":"La generaci\u00f3n que se niega a doblegarse: la Generaci\u00f3n Z es una lucha de clases"},"content":{"rendered":"<p>El 20 de julio, miles de j\u00f3venes intentaron marchar desde Jantar Mantar hasta el Parlamento. Llevaban pancartas, gritaban consignas y exig\u00edan la renuncia del ministro de Educaci\u00f3n de la Uni\u00f3n, Dharmendra Pradhan, debido a las repetidas irregularidades en los ex\u00e1menes, las filtraciones de los ex\u00e1menes, las pruebas canceladas y la negativa del Gobierno a asumir la responsabilidad por el da\u00f1o causado a los estudiantes. La Polic\u00eda de Delhi les respondi\u00f3 con barricadas, porras y gas lacrim\u00f3geno. Algunos manifestantes fueron detenidos, mientras que otros se reorganizaron en grupos m\u00e1s peque\u00f1os y continuaron hacia el Parlamento. El movimiento hab\u00eda cruzado un umbral importante: lo que comenz\u00f3 como una s\u00e1tira en las redes sociales hab\u00eda salido a las calles como un enfrentamiento con el poder estatal.<\/p>\n<p>Los manifestantes se autodenominan el Partido de la Gente de las Cucarachas (CJP). El nombre surgi\u00f3 despu\u00e9s de que un comentario judicial despectivo comparara a los activistas y a los j\u00f3venes desempleados con cucarachas y par\u00e1sitos. En lugar de retroceder ante el insulto, los j\u00f3venes lo convirtieron en un s\u00edmbolo de desaf\u00edo colectivo. Si quienes gobiernan la India ven a su juventud desempleada como cucarachas, entonces las cucarachas se reunir\u00e1n. El nombre se burla del Partido Bharatiya Janata, pero tambi\u00e9n capta algo de la experiencia de una generaci\u00f3n a la que se le ha dicho repetidamente que es excesiva, ingrata, incapaz de conseguir empleo y, de alguna manera, personalmente responsable del fracaso del sistema econ\u00f3mico, el cual ven como un sistema precario que deber\u00eda brindarles empleo, pero que \u2013 como el despiadado sistema capitalista \u2013 los trata como desechables.<\/p>\n<p>Desde su primera gran protesta en Delhi el 6 de junio, el movimiento se ha extendido a ciudades como Pune, Mumbai, Bengaluru, Lucknow y Nagpur. Sus simpatizantes establecieron un campamento en Jantar Mantar, donde el activista clim\u00e1tico Sonam Wangchuk emprendi\u00f3 una huelga de hambre en solidaridad con sus demandas antes de ser trasladado por la fuerza al hospital. Las cuestiones inmediatas son lo suficientemente graves: la integridad de los ex\u00e1menes de ingreso y selecci\u00f3n, la indemnizaci\u00f3n para las familias de los estudiantes que se han quitado la vida, la reforma de un sistema de ex\u00e1menes plagado de corrupci\u00f3n y la renuncia del ministro de Educaci\u00f3n. Sin embargo, detr\u00e1s de estas demandas se esconde una crisis social mucho mayor, ya que un examen no es simplemente una hoja llena de preguntas. Para millones de familias de clase trabajadora, representa a\u00f1os de ahorros, sacrificios, estudio y esperanza. Cuando ese examen se filtra o se cancela, el fr\u00e1gil plan de toda una familia se hace a\u00f1icos.<\/p>\n<p>Los medios de comunicaci\u00f3n se han apresurado a describir el movimiento \u201cCockroach\u201d como la primera \u201cprotesta de la Generaci\u00f3n Z\u201d de la India. Hay algo de verdad en esta descripci\u00f3n. Su lenguaje naci\u00f3 en las redes sociales y, por lo tanto, utiliza memes, s\u00e1tira, parodia, videos cortos y humor autocr\u00edtico con gran destreza. Muchos de sus participantes no han conocido otro gobierno que no sea el liderado por el primer ministro Narendra Modi. Su vocabulario pol\u00edtico se ha desarrollado en condiciones en las que las noticias de televisi\u00f3n se han rendido en gran medida al poder, la disidencia se ha criminalizado e Internet se ha convertido tanto en un mecanismo de vigilancia como en uno de los pocos espacios que quedan en los que la ira puede circular r\u00e1pidamente. Sin embargo, el t\u00e9rmino \u201cGeneraci\u00f3n Z\u201d explica mucho menos de lo que parece explicar. Es una categor\u00eda de mercadotecnia disfrazada de sociolog\u00eda. Agrupa a la hija de un trabajador agr\u00edcola y al hijo de un multimillonario simplemente porque nacieron en el mismo lapso de a\u00f1os. Las generaciones no rinden ex\u00e1menes, no buscan empleo, no reparten comida ni piden pr\u00e9stamos para pagar clases particulares; las clases sociales s\u00ed lo hacen. La pregunta decisiva no es cu\u00e1ndo nacieron estos j\u00f3venes, sino qu\u00e9 tipo de orden econ\u00f3mico han heredado y qu\u00e9 lugar, si es que hay alguno, les ha reservado ese orden.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes manifestantes no se rebelan porque tengan una capacidad de atenci\u00f3n m\u00e1s corta o una aversi\u00f3n cultural especial hacia la autoridad. Se rebelan porque el capitalismo no puede integrarlos en una vida econ\u00f3mica digna. Se les ha dicho que estudien, obtengan t\u00edtulos, adquieran nuevas habilidades, se mantengan competitivos y se conviertan en \u00abemprendedores\u00bb. Sus familias han pedido pr\u00e9stamos, vendido tierras, pospuesto tratamientos m\u00e9dicos y reducido el consumo familiar para pagar la educaci\u00f3n y la preparaci\u00f3n acad\u00e9mica. Al final de este agotador camino, muchos descubren que el empleo prometido no existe. Otros solo encuentran contratos temporales, pasant\u00edas no remuneradas, trabajo en plataformas o empleos cuyos salarios no guardan relaci\u00f3n alguna con sus calificaciones.<\/p>\n<p>Incluso las cifras oficiales revelan la magnitud del problema. La<a href=\"https:\/\/www.mospi.gov.in\/uploads\/latestReleases\/latest_release_1774607827733_3e8964a9-268b-4cc9-ad65-cfc8a9e32f08_Press_note_AR_PLFS_2025_23032025_V2.1_26032026_final.pdf\"> Encuesta Peri\u00f3dica de la Fuerza Laboral<\/a> del Gobierno para el a\u00f1o 2025 situ\u00f3 el desempleo entre las personas de quince a veintinueve a\u00f1os en un 9,9%, cifra que se eleva al 13,6% entre la juventud urbana. Tambi\u00e9n revel\u00f3 que una cuarta parte de los indios de entre quince y veintinueve a\u00f1os no estaban empleados ni cursaban estudios ni recib\u00edan capacitaci\u00f3n. Estas cifras generales ocultan un subempleo generalizado, el trabajo familiar no remunerado y la desesperaci\u00f3n que obliga a las personas a aceptar cualquier actividad como trabajo. Solo el 23,6% de los trabajadores indios ten\u00eda un empleo regular con salario fijo, mientras que el 56,2% se clasificaba como trabajador por cuenta propia, una categor\u00eda que abarca desde profesionales pr\u00f3speros hasta vendedores ambulantes y trabajadores no remunerados en granjas familiares.<\/p>\n<p>El<a href=\"https:\/\/www.ilo.org\/publications\/india-employment-report-2024-youth-employment-education-and-skills\"> Informe sobre el Empleo en la India<\/a> elaborado por el Instituto para el Desarrollo Humano y la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo ofrece un panorama a\u00fan m\u00e1s claro. En 2022, el desempleo entre los j\u00f3venes graduados se situ\u00f3 en el 29,1%, nueve veces la tasa registrada entre los j\u00f3venes que no sab\u00edan leer ni escribir. Casi el 82% de la fuerza laboral se encontraba en el sector informal, mientras que casi el 90% estaba empleado de manera informal. Los salarios reales de los trabajadores formales se hab\u00edan estancado o reducido, y el empleo a trav\u00e9s de plataformas se hab\u00eda expandido como una extensi\u00f3n supervisada digitalmente del trabajo informal, en gran parte sin seguridad social. El informe revel\u00f3 que el tiempo promedio de espera para obtener un primer empleo superaba un a\u00f1o y que muchos j\u00f3venes con cualificaciones t\u00e9cnicas realizaban trabajos ajenos a su formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta es la amarga paradoja que subyace a las protestas. La educaci\u00f3n ha ampliado las aspiraciones y capacidades de los j\u00f3venes indios, pero la econom\u00eda no ha aumentado el n\u00famero de empleos dignos a su alcance. Cuanto m\u00e1s estudian, m\u00e1s claramente perciben la brecha entre lo que la sociedad les prometi\u00f3 y lo que realmente puede ofrecerles. Su t\u00edtulo universitario se convierte en evidencia, no de su propia insuficiencia, sino de la de un modelo econ\u00f3mico organizado en torno a las finanzas, la producci\u00f3n intensiva en capital, la privatizaci\u00f3n y el enriquecimiento de una peque\u00f1a \u00e9lite empresarial.<\/p>\n<p>La crisis no comenz\u00f3 con el gobierno de Modi, pero doce a\u00f1os de gobierno del BJP la han agravado. La desmonetizaci\u00f3n y el mal dise\u00f1ado Impuesto sobre Bienes y Servicios (GST) perjudicaron a las peque\u00f1as empresas, que hist\u00f3ricamente han absorbido a un gran n\u00famero de trabajadores. La contrataci\u00f3n en el sector p\u00fablico se ha retrasado o reducido, las vacantes siguen sin cubrirse y el empleo seguro ha sido reemplazado por el trabajo por contrato. La industria manufacturera no ha crecido a la escala necesaria para emplear a los millones de personas que ingresan al mercado laboral cada a\u00f1o. Mientras tanto, la educaci\u00f3n p\u00fablica se ha debilitado y la industria de la preparaci\u00f3n para ex\u00e1menes se ha expandido, convirtiendo la ansiedad en un bien inmensamente rentable. El Gobierno celebra el crecimiento del PIB, las autopistas, los pagos digitales, las empresas \u201cunicornio\u201d y la riqueza de los multimillonarios indios, pero ninguna de estas estad\u00edsticas responde a la pregunta que se escucha en innumerables hogares: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el empleo?<\/p>\n<p>Por lo tanto, las filtraciones de ex\u00e1menes deben entenderse como algo m\u00e1s que corrupci\u00f3n administrativa. Son expresiones concentradas de una injusticia de clase m\u00e1s amplia. Millones de personas compiten por un n\u00famero reducido de puestos porque se ha escasificado deliberadamente el trabajo seguro. Cada aspirante debe pagar cuotas, recorrer largas distancias, comprar material de estudio y, en ocasiones, pasar a\u00f1os en centros de preparaci\u00f3n. Cuando se ve comprometido un examen, el Estado habla de fallas t\u00e9cnicas y comit\u00e9s de investigaci\u00f3n. Para el aspirante, sin embargo, se le ha robado el tiempo mismo. Se acerca el l\u00edmite de edad m\u00e1xima; la deuda familiar se acumula; otro a\u00f1o se esfuma.<\/p>\n<p>Al Gobierno le gustar\u00eda aislar las protestas como el estallido emocional de una generaci\u00f3n impaciente. Alternar\u00e1 entre el rid\u00edculo, la represi\u00f3n, las promesas de consulta y los intentos de dividir al movimiento. A los j\u00f3venes se les dir\u00e1 que carecen de experiencia, que fuerzas extranjeras los est\u00e1n enga\u00f1ando o que su protesta da\u00f1a la imagen de la naci\u00f3n. Pero no hay nada antinacional en exigir que un pa\u00eds brinde a su juventud un trabajo \u00fatil. Lo que perjudica a la India es un orden en el que se necesita a los j\u00f3venes como consumidores, puntos de datos, repartidores y multitudes electorales, pero no se les acoge como trabajadores con derechos, ciudadanos con voz y seres humanos con derecho a un futuro.<\/p>\n<p>La energ\u00eda del movimiento \u201cCockroach\u201d es importante, pero la espontaneidad y el alcance digital por s\u00ed solos no pueden vencer a un poder arraigado. Su fortaleza duradera depender\u00e1 de si vincula la reforma de los ex\u00e1menes con la lucha por el empleo, la educaci\u00f3n p\u00fablica, los derechos laborales y la redistribuci\u00f3n econ\u00f3mica. Los estudiantes de Jantar Mantar comparten un futuro con los maestros contratados, los trabajadores de programas sociales, los repartidores, los aprendices de f\u00e1brica, los graduados desempleados y los jornaleros rurales. El movimiento debe resistirse a los intentos de describir la pol\u00edtica organizada, los sindicatos y las organizaciones estudiantiles establecidas como reliquias que pertenecen a otra generaci\u00f3n. La experiencia acumulada por la clase trabajadora organizada no es una carga para la revuelta juvenil; es uno de los recursos que pueden darle a dicha revuelta resistencia y direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>El nombre \u201ccucaracha\u201d encierra una verdad hist\u00f3rica involuntaria. Las cucarachas sobreviven porque son dif\u00edciles de eliminar. Pero los j\u00f3venes en las calles no piden simplemente sobrevivir en las grietas de un sistema en descomposici\u00f3n. Quieren vivir, trabajar, poner en pr\u00e1ctica lo que han aprendido y contribuir a la sociedad con dignidad. Su enojo tiene una apariencia generacional, pero su contenido est\u00e1 profundamente basado en la clase social. La tarea que tiene ante s\u00ed la izquierda no es ni idealizar esta ira ni dar lecciones desde la distancia, sino entablar un di\u00e1logo con ella, ayudarla a identificar la estructura que subyace a su sufrimiento y unir sus demandas inmediatas a un programa capaz de crear millones de empleos seguros y socialmente \u00fatiles.<\/p>\n<p>El gas lacrim\u00f3geno frente al Parlamento no puede responder a la pregunta planteada por los manifestantes. Los gobernantes de la India pueden empujarlos detr\u00e1s de las barricadas y llamarlos insectos, par\u00e1sitos o alborotadores. Pero una sociedad que se niega a hacerles un lugar a sus j\u00f3venes acabar\u00e1 descubriendo que los j\u00f3venes han decidido rehacer la sociedad misma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 20 de julio, miles de j\u00f3venes intentaron marchar desde Jantar Mantar hasta el Parlamento. Llevaban pancartas, gritaban consignas y exig\u00edan la renuncia del ministro de Educaci\u00f3n de la Uni\u00f3n, Dharmendra Pradhan, debido a las repetidas irregularidades en los ex\u00e1menes, las filtraciones de los ex\u00e1menes, las pruebas canceladas y la negativa del Gobierno a asumir [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":31,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[309],"tags":[403,752,1125,330,607,1324,892],"article-type":[626,627],"class_list":["post-13086","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-globetrotter-es","tag-asia-india-es","tag-comunidad","tag-generacion-z","tag-opinion-es","tag-politica","tag-protestas","tag-trabajo","article-type-news-es","article-type-opinion-analysis-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13086","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13086"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13086\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13086"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13086"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13086"},{"taxonomy":"article-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article-type?post=13086"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}