{"id":12807,"date":"2026-05-28T09:11:21","date_gmt":"2026-05-28T13:11:21","guid":{"rendered":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/?p=12807"},"modified":"2026-05-28T16:47:13","modified_gmt":"2026-05-28T20:47:13","slug":"el-teatro-del-castigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/2026\/05\/28\/el-teatro-del-castigo\/","title":{"rendered":"El teatro del castigo"},"content":{"rendered":"<p><b>El teatro del castigo<\/b><\/p>\n<p>El trato que el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, dispens\u00f3 a los activistas de la flotilla fue <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/reel\/DYpTh_Sms2q\/\">impactante<\/a> solo para quienes siguen disfrazando la violencia colonial con el lenguaje edulcorado de la seguridad. Ahora hay una monta\u00f1a de pruebas ante la humanidad: Gaza se ha convertido no solo en un lugar sitiado, sino en una geograf\u00eda de desesperaci\u00f3n calculada, donde el hambre y los bombardeos se han convertido en instrumentos de gesti\u00f3n pol\u00edtica. Los activistas a bordo de la flotilla no eran combatientes armados, ni soldados que amenazaran con una invasi\u00f3n. Eran voluntarios internacionales, defensores de los derechos humanos, m\u00e9dicos, parlamentarios y organizadores que intentaban romper el asedio impuesto a Gaza. Su viaje era pol\u00edtico, moral y humanitario. Sin embargo, el Estado israel\u00ed los <a href=\"https:\/\/globalsumudflotilla.org\/press\/global-sumud-flotilla-volunteers-recount-abuse-on-torture-boat\/\">recibi\u00f3<\/a> con humillaci\u00f3n, detenci\u00f3n y violencia teatral.<\/p>\n<p>Ben Gvir comprendi\u00f3 con precisi\u00f3n la funci\u00f3n simb\u00f3lica de sus acciones. La pol\u00edtica de la extrema derecha israel\u00ed no se trata simplemente de seguridad; se trata de pedagog\u00eda. La violencia <i>debe ser vista<\/i> y la humillaci\u00f3n debe difundirse p\u00fablicamente. La dominaci\u00f3n debe reproducirse constantemente a trav\u00e9s del espect\u00e1culo. La degradaci\u00f3n p\u00fablica de los palestinos y sus aliados es fundamental para la maquinaria ideol\u00f3gica de la extrema derecha israel\u00ed. Cada arresto se convierte en una lecci\u00f3n de obediencia, cada paliza se convierte en un mensaje, cada detenci\u00f3n se convierte en una declaraci\u00f3n de que la resistencia, incluso la resistencia simb\u00f3lica, ser\u00e1 recibida con una fuerza abrumadora.<\/p>\n<p>Los activistas de la flotilla <a href=\"https:\/\/www.amnesty.org\/en\/petition\/lift-the-blockade-on-gaza-and-stop-the-genocide\/\">entraron<\/a> en una geograf\u00eda ya transformada por el bloqueo y la devastaci\u00f3n. Gaza hoy no es simplemente territorio ocupado; es un laboratorio de castigo. Durante a\u00f1os, Israel ha <a href=\"https:\/\/www.map.org.uk\/latest\/news\/1762-why-does-israel-control-what-gets-into-gaza\/\">controlado<\/a> el movimiento de alimentos, medicinas, combustible, electricidad y personas hacia la Franja. El bloqueo no ha producido seguridad, sino asfixia social. Las organizaciones internacionales han advertido repetidamente sobre las catastr\u00f3ficas condiciones humanitarias. Sin embargo, el asedio contin\u00faa porque sirve a un prop\u00f3sito pol\u00edtico: fragmentar la vida palestina y quebrantar la moral colectiva.<\/p>\n<p>Cuando los activistas intentaron desafiar este orden a trav\u00e9s de la flotilla, Ben Gvir y sus aliados respondieron como suelen hacerlo las potencias coloniales cuando se enfrentan a un testimonio moral. A los activistas se les <a href=\"https:\/\/www.france24.com\/en\/posing-for-cameras-israel-mocks-flotilla-activists-online-as-torture-rape-allegations-mount\">present\u00f3<\/a> no como seres humanos motivados por la conciencia, sino como enemigos del Estado. Su detenci\u00f3n fue acompa\u00f1ada de burlas e intimidaci\u00f3n. El objetivo no era simplemente detener la flotilla, sino desalentar futuros actos de solidaridad. Este patr\u00f3n es m\u00e1s antiguo que la crisis actual. Los sistemas coloniales sobreviven no solo a trav\u00e9s de la superioridad militar, sino tambi\u00e9n mediante rituales de dominaci\u00f3n. El Imperio Brit\u00e1nico lo practic\u00f3 en la India y Kenia, las autoridades coloniales francesas lo emplearon en Argelia, y el apartheid sudafricano lo institucionaliz\u00f3 con precisi\u00f3n burocr\u00e1tica. La humillaci\u00f3n se convierte en parte del gobierno.<\/p>\n<p>La ret\u00f3rica de Ben Gvir revela la profundidad de esta cultura pol\u00edtica. Habla de los palestinos no como un pueblo con derechos, sino como una amenaza demogr\u00e1fica que debe ser controlada y contenida. En esta visi\u00f3n del mundo, la solidaridad misma se convierte en un delito. El humanitarismo se reconfigura como terrorismo. El derecho internacional se convierte en un inconveniente. Los activistas de la flotilla eran, por lo tanto, peligrosos no porque portaran armas, sino porque portaban un testimonio. Amenazaban con exponer la arquitectura del asedio ante una audiencia global. Su mera presencia socavaba la narrativa cuidadosamente elaborada de que el sufrimiento de Gaza es un da\u00f1o colateral inevitable y no una elecci\u00f3n pol\u00edtica. Lo que m\u00e1s teme Ben Gvir no es solo la resistencia armada. Teme la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica y la posibilidad de que la gente com\u00fan de todo el mundo pueda ver a los palestinos no a trav\u00e9s del lenguaje de los informes de seguridad, sino a trav\u00e9s del lenguaje de la humanidad compartida. Y as\u00ed, la brutalidad dirigida contra los activistas de la flotilla no fue una aberraci\u00f3n. Fue totalmente coherente con el mundo ideol\u00f3gico en el que habita Ben Gvir: un mundo en el que la dominaci\u00f3n debe reproducirse constantemente a trav\u00e9s de la fuerza, la humillaci\u00f3n y el miedo.<\/p>\n<p><b>La pol\u00edtica del borrado<\/b><\/p>\n<p>Mucho antes de que los activistas de la flotilla fueran detenidos y maltratados, Ben Gvir <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/shorts\/iDdzi_DhX54\">dirigi\u00f3<\/a> su furia hacia uno de los presos pol\u00edticos palestinos m\u00e1s importantes de la era moderna: Marwan Barghouti (nacido en 1959).<\/p>\n<p>Marwan Barghouti ocupa un lugar singular en la vida pol\u00edtica palestina, no porque est\u00e9 ajeno a las contradicciones pol\u00edticas, sino porque encarna la continuidad de una lucha nacional que muchos actores poderosos desean borrar. Para muchos palestinos, <a href=\"https:\/\/peoplesdispatch.org\/2025\/10\/16\/the-genocide-will-not-end-until-the-palestinian-political-leaders-are-free\/\">representa<\/a> a una figura capaz de unificar tendencias pol\u00edticas fragmentadas. Surgido de las filas de Fatah durante la Primera Intifada, Barghouti se asoci\u00f3 con la movilizaci\u00f3n pol\u00edtica de base y la <a href=\"https:\/\/www.lemonde.fr\/en\/international\/article\/2026\/05\/24\/the-most-popular-palestinian-leader-has-been-imprisoned-by-israel-since-2002_6753775_4.html\">exigencia<\/a> de liberaci\u00f3n nacional. Incluso entre quienes discrepan de algunos aspectos de su estrategia pol\u00edtica, existe un reconocimiento generalizado de su importancia simb\u00f3lica. Israel comprende bien este simbolismo. Por eso el encarcelamiento de Barghouti desde 2002 nunca ha sido meramente judicial. Es profundamente pol\u00edtico.<\/p>\n<p>La hostilidad de Ben Gvir hacia Barghouti refleja una estrategia israel\u00ed m\u00e1s amplia: la destrucci\u00f3n sistem\u00e1tica del liderazgo pol\u00edtico palestino. Los sistemas coloniales suelen intentar criminalizar al liderazgo porque la conciencia pol\u00edtica organizada representa una amenaza mayor que los disturbios espont\u00e1neos. Un pueblo sin liderazgo puede fragmentarse. Un pueblo sin memoria pol\u00edtica puede ser controlado.<\/p>\n<p>El encarcelamiento de Barghouti se convirti\u00f3 en un escenario a trav\u00e9s del cual la extrema derecha israel\u00ed pudo llevar a cabo su pol\u00edtica de venganza. Ben Gvir abog\u00f3 repetidamente por condiciones carcelarias m\u00e1s duras para los detenidos palestinos. Bajo su influencia pol\u00edtica, se intensificaron <a href=\"https:\/\/english.wafa.ps\/Pages\/Details\/167339\">las medidas represivas<\/a> contra los derechos de los presos, las restricciones a las visitas familiares y las medidas punitivas dise\u00f1adas no solo para encarcelar, sino para degradar. Informes de presos palestinos y organizaciones de derechos humanos han descrito <a href=\"https:\/\/addameer.ps\/media\/5701\">unas condiciones<\/a> marcadas por el aislamiento, el hacinamiento, el abuso f\u00edsico y la presi\u00f3n psicol\u00f3gica. Las redadas en las prisiones se convirtieron en espect\u00e1culos de dominaci\u00f3n. Se confiscaron libros. Se intensific\u00f3 el castigo colectivo. La prisi\u00f3n, en este sistema, no es solo un lugar de detenci\u00f3n; es un instrumento de gesti\u00f3n colonial.<\/p>\n<p>El caso de Barghouti revela algo esencial sobre la visi\u00f3n del mundo de Ben Gvir. \u00c9l no se opone simplemente a los grupos armados palestinos, sino a la propia existencia pol\u00edtica palestina. Por eso figuras como Barghouti resultan tan amenazantes. Barghouti habla el lenguaje de la liberaci\u00f3n nacional. Invoca tradiciones anticoloniales conocidas en Asia, \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina. Su simbolismo pol\u00edtico conecta a Palestina con una historia m\u00e1s amplia de lucha contra la ocupaci\u00f3n y la dominaci\u00f3n racial. Para Ben Gvir, tales figuras deben ser quebrantadas psicol\u00f3gicamente. Su dignidad debe ser destrozada p\u00fablicamente. Su imagen debe transformarse de l\u00edder pol\u00edtico a recluso criminal.<\/p>\n<p>Sin embargo, la historia ofrece muchos ejemplos de l\u00edderes encarcelados que se convierten en s\u00edmbolos m\u00e1s poderosos a trav\u00e9s del encarcelamiento. Nelson Mandela pas\u00f3 veintisiete a\u00f1os en prisi\u00f3n bajo el apartheid de Sud\u00e1frica. Los Estados encarcelan a aquellos a quienes temen pol\u00edticamente. La resistencia de Barghouti se ha convertido, por lo tanto, en algo profundamente simb\u00f3lico. Su encarcelamiento no se trata simplemente de un hombre. Representa la condici\u00f3n palestina m\u00e1s amplia bajo la ocupaci\u00f3n: el confinamiento, la fragmentaci\u00f3n y el intento de borrar la agencia pol\u00edtica.<\/p>\n<p>En 2025, Ben Gvir public\u00f3 un video de 13 segundos en el que se le ve\u00eda burl\u00e1ndose de un Barghouti muy demacrado en una prisi\u00f3n y <a href=\"https:\/\/www.aljazeera.com\/video\/newsfeed\/2025\/8\/15\/israels-ben-gvir-filmed-threatening-marwan-barghouti-in-prison\">dijo<\/a>: \u201cNo ganar\u00e1. Quienquiera que se meta con la naci\u00f3n de Israel\u2026 lo aniquilaremos\u201d. Un digno Barghouti intent\u00f3 intervenir varias veces para defenderse. El clip mostraba la desesperaci\u00f3n de Ben Gvir, tratando de vencer al hombre que hab\u00eda ayudado a redactar el Documento de los Prisioneros en 2006, el cual ped\u00eda la revitalizaci\u00f3n de la pol\u00edtica palestina y que sigue circulando hoy en d\u00eda. La celda de la prisi\u00f3n puede convertirse en una escuela de resistencia. El intento de borrar la memoria puede, por el contrario, fortalecerla. Barghouti sigue siendo, a pesar de a\u00f1os de encarcelamiento, un recordatorio de que la identidad pol\u00edtica palestina ha sobrevivido a todos los intentos de fragmentaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>La larga historia de la pol\u00edtica fascista israel\u00ed<\/b><\/p>\n<p>Para comprender a Ben Gvir, hay que ir m\u00e1s all\u00e1 de la reconfortante ficci\u00f3n de que es una aberraci\u00f3n. No es una interrupci\u00f3n en la historia pol\u00edtica israel\u00ed, sino uno de sus resultados l\u00f3gicos. Ben Gvir no surgi\u00f3 de la nada. Es el producto de d\u00e9cadas de radicalizaci\u00f3n en sectores de la sociedad israel\u00ed moldeados por el colonialismo de asentamiento, la militarizaci\u00f3n y la ideolog\u00eda etnonacionalista.<\/p>\n<p>De joven, Ben Gvir estuvo vinculado al movimiento prohibido Kach, fundado por el rabino Meir Kahane. El kahanismo <a href=\"https:\/\/www.palestine-studies.org\/en\/node\/38789\">defend\u00eda abiertamente<\/a> la supremac\u00eda jud\u00eda y la expulsi\u00f3n de los palestinos de la Palestina hist\u00f3rica. Incluso el Estado israel\u00ed consider\u00f3 en su momento a Kach como demasiado extremista, prohibi\u00e9ndolo como organizaci\u00f3n terrorista. Pero las ideas que antes se consideraban marginales han ido migrando de manera constante hacia la corriente pol\u00edtica dominante. Ben Gvir construy\u00f3 su carrera a base de provocaciones. Se hizo famoso por su ret\u00f3rica incendiaria, la incitaci\u00f3n p\u00fablica y sus apariciones conflictivas en barrios palestinos. Durante a\u00f1os cultiv\u00f3 la imagen de un activista callejero militante que consideraba el compromiso como una debilidad.<\/p>\n<p>Un episodio infame ocurri\u00f3 en 1995 cuando Ben Gvir apareci\u00f3 en la televisi\u00f3n israel\u00ed sosteniendo el emblema del autom\u00f3vil del primer ministro Yitzhak Rabin. \u201cLlegamos a su autom\u00f3vil\u201d, <a href=\"https:\/\/forward.com\/opinion\/826963\/itamar-ben-gvir-video-flotilla\/\">declar\u00f3<\/a>, \u201cy tambi\u00e9n llegaremos a \u00e9l\u201d. Semanas m\u00e1s tarde, Rabin fue asesinado por un extremista israel\u00ed de extrema derecha opuesto a los Acuerdos de Oslo.<\/p>\n<p>Esta historia es importante porque revela el ambiente pol\u00edtico del que surgi\u00f3 Ben Gvir: una cultura en la que el odio contra los palestinos, y a menudo contra los propios defensores de la paz, se normaliz\u00f3. Con el tiempo, la pol\u00edtica israel\u00ed se desplaz\u00f3 progresivamente hacia la derecha. La expansi\u00f3n de los asentamientos se aceler\u00f3. La ocupaci\u00f3n militar se endureci\u00f3. El proceso de paz se derrumb\u00f3 en una diplomacia ritualizada desconectada de las realidades sobre el terreno. En este entorno, figuras como Ben Gvir ganaron legitimidad. Su ascenso tambi\u00e9n refleja realidades estructurales m\u00e1s profundas. Los sistemas coloniales suelen generar formaciones pol\u00edticas extremistas porque la dominaci\u00f3n requiere una justificaci\u00f3n ideol\u00f3gica. La violencia debe moralizarse y la desigualdad debe racionalizarse. Ben Gvir cumple precisamente esta funci\u00f3n ideol\u00f3gica. Transforma la violencia estructural en virtud nacionalista. Su lenguaje pol\u00edtico se basa en gran medida en el miedo. A los palestinos no se les presenta como una poblaci\u00f3n colonizada, sino como enemigos existenciales. Las organizaciones de derechos humanos son retratadas como traidoras. Las cr\u00edticas internacionales se convierten en evidencia de conspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esto no es exclusivo de Israel. Se pueden observar patrones pol\u00edticos similares a nivel mundial. Desde el nacionalismo Hindutva de Narendra Modi en la India hasta el etnonacionalismo autoritario visible en partes de Europa y las Am\u00e9ricas, los movimientos contempor\u00e1neos de extrema derecha se basan en una pol\u00edtica del miedo permanente. Las minor\u00edas se convierten en chivos expiatorios, y la disidencia se convierte en traici\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que hace que Ben Gvir sea especialmente peligroso no es solo su ret\u00f3rica, sino su acceso al poder estatal. Como ministro de Seguridad Nacional, tiene influencia sobre la polic\u00eda, la administraci\u00f3n penitenciaria y la represi\u00f3n interna. La pol\u00edtica callejera extremista de d\u00e9cadas anteriores ha entrado ahora en la maquinaria de gobierno.<\/p>\n<p>Esta transformaci\u00f3n conlleva graves consecuencias. El trato dispensado a los activistas de la flotilla y a presos como Marwan Barghouti no son incidentes aislados. Son s\u00edntomas de una trayectoria pol\u00edtica m\u00e1s amplia en la que la crueldad misma se convierte en pol\u00edtica. Sin embargo, la historia tambi\u00e9n nos recuerda que los sistemas construidos sobre la dominaci\u00f3n permanente acaban enfrent\u00e1ndose a crisis de legitimidad. Los reg\u00edmenes coloniales a menudo parecen invencibles hasta que, de repente, dejan de serlo. La Argelia francesa parec\u00eda permanente. El apartheid sudafricano parec\u00eda profundamente arraigado. El colonialismo portugu\u00e9s en \u00c1frica parec\u00eda inamovible. La represi\u00f3n contiene contradicciones, la violencia genera resistencia y la humillaci\u00f3n produce solidaridad.<\/p>\n<p>La indignaci\u00f3n mundial por Gaza, el poder simb\u00f3lico que siguen ejerciendo los presos palestinos y la persistencia de los movimientos de solidaridad internacional indican que la lucha palestina sigue profundamente viva. Ben Gvir representa el extremo m\u00e1s radical de un proyecto pol\u00edtico que intenta preservar la dominaci\u00f3n a trav\u00e9s del miedo. Pero el miedo por s\u00ed solo no puede producir justicia, legitimidad ni paz. Y esa es, en \u00faltima instancia, la tragedia del momento actual: una clase pol\u00edtica incapaz de imaginar la coexistencia salvo a trav\u00e9s del lenguaje de la fuerza. Los activistas de la flotilla lo entendieron, y tambi\u00e9n lo entiende Marwan Barghouti. Millones de personas en todo el mundo tambi\u00e9n lo entienden. La pregunta ahora es si el sistema internacional seguir\u00e1 normalizando tal brutalidad, o si la opini\u00f3n p\u00fablica mundial reconocer\u00e1 finalmente que lo que se est\u00e1 desarrollando no es simplemente un conflicto entre dos partes iguales, sino una lucha por el significado b\u00e1sico de la libertad, la dignidad y la propia humanidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El teatro del castigo El trato que el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, dispens\u00f3 a los activistas de la flotilla fue impactante solo para quienes siguen disfrazando la violencia colonial con el lenguaje edulcorado de la seguridad. 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