{"id":12208,"date":"2026-02-13T11:31:54","date_gmt":"2026-02-13T16:31:54","guid":{"rendered":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/?p=12208"},"modified":"2026-02-13T11:31:54","modified_gmt":"2026-02-13T16:31:54","slug":"la-guerra-contra-las-drogas-o-la-guerra-contra-los-pobres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/2026\/02\/13\/la-guerra-contra-las-drogas-o-la-guerra-contra-los-pobres\/","title":{"rendered":"\u00bfLa guerra contra las drogas o la guerra contra los pobres?"},"content":{"rendered":"<p>La insistencia permanente del discurso estadounidense alrededor de la lucha contra las drogas pareciera evidenciar una cruzada moral de los sucesivos gobiernos norteamericanos en limpiar su pa\u00eds del consumo de drogas. Sin embargo, la realidad dista mucho de esta simple idea que suele instalarse en los medios de comunicaci\u00f3n masivos. En realidad lo que se busca con la denominada \u201cguerra contra las drogas\u201d, demostrado con la propia historia de nuestra regi\u00f3n, es una fachada para el desarrollo de diversos mecanismos de intervenci\u00f3n imperialista que han implicado desde la d\u00e9cada del 70\u2019 la combinaci\u00f3n de m\u00e9todos que van desde el financiamiento militar a los pa\u00edses de la regi\u00f3n, la instalaci\u00f3n de bases militares, hasta el apoyo expl\u00edcito de alg\u00fan candidato en una contienda electoral.<\/p>\n<p>El dossier m\u00e1s <a href=\"https:\/\/thetricontinental.org\/pt-pt\/dossie-guerra-contra-os-pobres\/\">reciente elaborado por el Instituto Tricontinental desarrolla<\/a> la hip\u00f3tesis principal de que en realidad la llamada \u201cguerra contra las drogas\u201d va en realidad dirigida contra las y los pobres, que son el eslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil que la cadena productiva que deriva en narc\u00f3ticos. Las drogas, precisamente, y en especial sus abultadas ganancias, son lo \u00faltimo que interesa a la clase dominante estadounidense y a los circuitos financieros del capital global, combatir, aunque hagan todo el esfuerzo propagand\u00edstico por desligarlo de las pr\u00e1cticas \u201cleg\u00edtimas\u201d del capitalismo.<\/p>\n<p>En realidad, la empresa transnacional de car\u00e1cter criminal que constituye la industria del narcotr\u00e1fico, es un elemento fundamental de los circuitos de acumulaci\u00f3n del capitalismo a escala global. El dossier afirma que \u201cla guerra contra las drogas es simplemente un intento de los Estados capitalistas de garantizar que estos circuitos de narc\u00f3ticos permanezcan clandestinos para que el dinero extra\u00eddo de comercio ilegal pueda continuar dando liquidez a un sistema bancario que no funcionar\u00eda sin \u00e9l\u201d.<\/p>\n<p>En\u00a0 Am\u00e9rica Latina y el Caribe, regi\u00f3n principalmente afectada por la denominada \u201cguerra\u201d, resalta el caso colombiano como el paradigm\u00e1tico a la hora de comprender las diferentes consecuencias de esta pol\u00edtica estadounidense: desde la criminalizaci\u00f3n de las y los campesinos cultivadores, hasta el financiamiento de un aparato de guerra y represi\u00f3n contra las clases populares, pasando por una formaci\u00f3n y financiamiento impartido por los <a href=\"http:\/\/ee.uu\">EE.UU<\/a>. a las fuerzas militares en el pa\u00eds con una doctrina contrainsurgente que encontr\u00f3 en la GCD su excusa perfecta.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n indica que la demanda de las mercanc\u00edas il\u00edcitas no var\u00eda sustancialmente a pesar de la variaci\u00f3n de precios, teniendo en cuenta la naturaleza de la misma respecto sus niveles de dependencia, siendo un caldo de cultivo para la comisi\u00f3n de delitos como peque\u00f1os hurtos para poder, de la forma que sea, solventar el consumo. \u201cLa violencia en el paso de la droga desde las fincas hasta las calles, y la violencia de las sobredosis, rara vez interrumpen la producci\u00f3n o el mercado\u201d<\/p>\n<p>De esta manera, se pueden sacrificar vidas sin interrumpir el proceso de acumulaci\u00f3n de capital en la econom\u00eda formal. La econom\u00eda de las mercanc\u00edas il\u00edcitas, con enormes niveles de explotaci\u00f3n de los trabajadores\/as, produce enormes vol\u00famenes de efectivo que se lavan e ingresan, y por lo tanto lubrican, al sistema financiero, y permite controlar a las comunidades marginadas a trav\u00e9s de la desmoralizaci\u00f3n social y la intervenci\u00f3n policial.<\/p>\n<p>Con un repaso por el proceso productivo de la coca, el dossier busca evidenciar de qu\u00e9 manera las ganancias est\u00e1n concentradas en los eslabones de la cadena m\u00e1s lejanos del cultivo de las plantas, siendo, parad\u00f3jicamente, las y los trabajadores de estos cultivos de uso il\u00edcito los m\u00e1s criminalizados y perseguidos por la supuesta \u201cguerra\u201d contra el narcotr\u00e1fico.<\/p>\n<p>El rol de las y los campesinos cultivadores es una de las principales preocupaciones de la investigaci\u00f3n, destacando c\u00f3mo, desde la perspectiva del campesinado colombiano, la econom\u00eda pol\u00edtica de la guerra contra las drogas responde a una compleja conexi\u00f3n entre cultivos, falta de desarrollo rural y conflicto armado que ha caracterizado la historia agraria en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>El caso colombiano ha sido el caso paradigm\u00e1tico a nivel continental de lo que est\u00e1 detr\u00e1s de una narrativa simplificada de esta denominada \u201cguerra\u201d. Es la profundizaci\u00f3n del modelo neoliberal en la agricultura lo que ha acelerado la extinci\u00f3n de las y los peque\u00f1os agricultores. El campesinado enfrenta la falta de acceso y tenencia de la tierra, as\u00ed como la exclusi\u00f3n social y econ\u00f3mica, el desempleo, la opresi\u00f3n y marginaci\u00f3n, lo que se ve agravado por la debilidad de las pol\u00edticas p\u00fablicas, salud y educaci\u00f3n rurales inadecuadas, y la imposibilidad de acceder a vivienda digna. En Colombia, la crisis se intensifica a\u00fan m\u00e1s por el acaparamiento de tierras, la usurpaci\u00f3n y la legalizaci\u00f3n, la \u201cregularizaci\u00f3n\u201d de tierras ilegalmente despojadas, llevada a cabo a trav\u00e9s de un modelo paramilitar con financiamiento y consentimiento estatal al servicio de grandes corporaciones transnacionales.<\/p>\n<p>El campesinado no s\u00f3lo es el blanco principal del discurso moralista de los medios de comunicaci\u00f3n, que ignora su realidad econ\u00f3mica y social; las grandes ganancias del negocio se la llevan los grandes capitalistas que, como ha insistido en varias oportunidades el presidente de Colombia, Gustavo Petro, se encuentran en lugares como La Florida y est\u00e1n perfectamente identificados por las autoridades estadounidenses que asisten a los mismos c\u00edrculos sociales donde circula la coca\u00edna que tanto se\u00f1alan y por la que han muerto cerca de 1 mill\u00f3n de latinoamericanos y latinoamericanas.<\/p>\n<p>Por otro lado, es importante anotar que el movimiento campesino en Colombia tambi\u00e9n ha construido herramientas para organizarse en territorios donde se cultiva coca. Desde hist\u00f3ricas marchas campesinas a mediados de los 90\u2019s, hasta la actualidad, las comunidades campesinas productoras de la hoja de coca exigen al Estado la sustituci\u00f3n voluntaria de los cultivos y el cese de m\u00e9todos de erradicaci\u00f3n forzada con glifosato, que lo \u00fanico que han tra\u00eddo a los territorios es un aumento del pie de fuerza militar, generando violencia y despojo en los territorios.<\/p>\n<p>\u201cEl problema no es la planta de coca, sino el sistema econ\u00f3mico que criminaliza a las y los pobres de las zonas rurales mientras absorbe y recicla la enorme liquidez generada por los mercados il\u00edcitos. El sector financiero depende de estos flujos. Los bancos mundiales los acogen con agrado. Y las naciones m\u00e1s ricas que promueven la erradicaci\u00f3n dependen al mismo tiempo de la estabilidad que proporciona este capital oculto. Tratar al campesinado como el enemigo es ocultar la verdadera arquitectura del narcotr\u00e1fico, que se extiende hacia arriba, hasta los circuitos de las finanzas legales, las commodities globales y el poder estatal\u201d, afirma la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si el objetivo es terminar con la violencia y la dependencia econ\u00f3mica del cultivo de coca, entonces el punto de partida no debe ser ni la militarizaci\u00f3n ni la erradicaci\u00f3n, sino la reconstrucci\u00f3n de la vida rural: reforma agraria, precios garantizados para cultivos l\u00edcitos, infraestructura, servicios p\u00fablicos y derechos pol\u00edticos para quienes cultivan la tierra. Sin transformar las condiciones sociales y econ\u00f3micas que empujan a las familias a la agricultura il\u00edcita, el ciclo simplemente se reproducir\u00e1. Sin confrontar a las instituciones financieras que lavan las ganancias, la econom\u00eda mundial de las drogas continuar\u00e1 funcionando como un pilar no oficial de la liquidez capitalista.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La insistencia permanente del discurso estadounidense alrededor de la lucha contra las drogas pareciera evidenciar una cruzada moral de los sucesivos gobiernos norteamericanos en limpiar su pa\u00eds del consumo de drogas. Sin embargo, la realidad dista mucho de esta simple idea que suele instalarse en los medios de comunicaci\u00f3n masivos. 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