{"id":12042,"date":"2026-01-18T21:31:23","date_gmt":"2026-01-19T02:31:23","guid":{"rendered":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/?p=12042"},"modified":"2026-01-19T15:29:37","modified_gmt":"2026-01-19T20:29:37","slug":"de-la-batalla-de-okinawa-a-la-nueva-guerra-fria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/2026\/01\/18\/de-la-batalla-de-okinawa-a-la-nueva-guerra-fria\/","title":{"rendered":"De la batalla de Okinawa a la nueva Guerra Fr\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Descendimos a la cueva de Chibichibi, en el sur de Okinawa, con la pesada sensaci\u00f3n de que no se trataba de un lugar de historia lejana, sino de una advertencia. La cueva es tan baja que hay que inclinarse hacia adelante para caminar. El aire es h\u00famedo, la luz desaparece r\u00e1pidamente y el ambiente se vuelve sofocante. En abril de 1945, cuando las fuerzas estadounidenses desembarcaron en la isla, 140 civiles de Okinawa, en su mayor\u00eda ancianos, mujeres y ni\u00f1os, se escondieron aqu\u00ed. Ochenta y cinco de ellos morir\u00edan por su propia mano. Los padres mataron primero a sus hijos y luego se suicidaron.<\/p>\n<p>No se trat\u00f3 de un acto de locura colectiva, ni de una predisposici\u00f3n cultural al suicidio. Lo que ocurri\u00f3 aqu\u00ed fue provocado. Fue la consecuencia de la desinformaci\u00f3n utilizada como arma de guerra.<\/p>\n<p>En Chibichibi, el Ej\u00e9rcito Imperial Japon\u00e9s hab\u00eda dicho a los civiles de Okinawa que los soldados estadounidenses eran \u201cdemonios rojos\u201d que los violar\u00edan y torturar\u00edan. Les ense\u00f1aron que ser capturados era vergonzoso, que como s\u00fabditos del emperador nunca deb\u00edan rendirse.<\/p>\n<p>Aterrorizadas, atrapadas y aisladas de informaci\u00f3n fiable, las familias actuaron bas\u00e1ndose en mentiras que resultaron fatales. En una cueva vecina, todos sobrevivieron, porque dos personas hab\u00edan vivido en Haw\u00e1i y algunos ten\u00edan conocimientos de primera mano sobre Estados Unidos que contradec\u00edan la educaci\u00f3n japonesa, y ten\u00edan medios para comunicarse con los soldados estadounidenses. Takamatsu Gushiken, conocido localmente como el \u201cexcavador de huesos\u201d, nos gui\u00f3 por la cueva.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es uno de los miembros principales del grupo activista local No More Battle of Okinawa (No m\u00e1s batallas de Okinawa). Durante d\u00e9cadas, ha ayudado a recuperar los restos de cientos de personas muertas durante la batalla de Okinawa. Antes de entrar, hizo una pregunta sencilla: \u00bfpor qu\u00e9 entramos en esta cueva? Su respuesta fue igualmente sencilla: porque no queremos que esto vuelva a suceder. Ni en Okinawa, ni en Asia, ni en ning\u00fan otro lugar.<\/p>\n<p>Okinawa representa solo el 0,6 % de la superficie terrestre de Jap\u00f3n, pero alberga aproximadamente el 70 % de todas las instalaciones militares estadounidenses en Jap\u00f3n, una de las colonias m\u00e1s militarizadas de los Estados Unidos. Al verlo de primera mano, uno se da cuenta r\u00e1pidamente de que no se trata de bases aisladas, sino de un abrumador cerco militar. Las vallas cortan las costas, los aviones de combate rugen sobre nuestras cabezas y comunidades enteras est\u00e1n rodeadas por infraestructuras construidas para la guerra. Llamar a estas instalaciones \u201cbases\u201d es enga\u00f1oso, ya que funcionan m\u00e1s bien como una ocupaci\u00f3n permanente integrada en la vida cotidiana.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, en la intensificada Nueva Guerra Fr\u00eda que los Estados Unidos est\u00e1 imponiendo a China, esta infraestructura se est\u00e1 ampliando. La misma isla que fue sacrificada como campo de batalla en 1945 se est\u00e1 preparando para ser sacrificada de nuevo.<\/p>\n<p>En Henoko, una zona costera que antes era virgen y conocida localmente como un \u201clugar de esperanza\u201d, se est\u00e1 construyendo una nueva base militar en terrenos ganados al mar, a pesar de la repetida oposici\u00f3n local documentada por el Gobierno de la prefectura de Okinawa y observadores internacionales. Durante casi tres d\u00e9cadas, los habitantes de Okinawa han resistido este proyecto mediante elecciones, referendos, juicios y actos diarios de desobediencia civil. Todo ello ha sido ignorado. Desde 2014, manifestantes de edad avanzada, muchos de ellos septuagenarios y octogenarios, se han reunido todos los d\u00edas a las puertas del Camp Schwab, manteniendo una resistencia diaria durante m\u00e1s de una d\u00e9cada. Se sientan en sillas plegables, bloquean los camiones que transportan material de relleno y son desalojados por la fuerza por los guardias de seguridad y la polic\u00eda. Mientras son arrastrados \u2013 por miembros de su propia comunidad, hombres de la edad de los hijos, nietos, estudiantes y vecinos de los manifestantes \u2013 cantan: \u201cNo a la guerra\u201d. \u201cProtejan la naturaleza\u201d. \u201cNo regalen el futuro de nuestros hijos\u201d.<\/p>\n<p>Cientos de camiones pasan a diario, transportando arena y piedras para rellenar el mar. Parte de esa tierra procede de zonas en las que a\u00fan se est\u00e1n recuperando los restos de los ca\u00eddos en la batalla de Okinawa. \u201cEs como matar a los muertos por segunda vez\u201d, nos dice Gushiken.<\/p>\n<p>Para entender por qu\u00e9 Okinawa soporta esta carga, hay que mirar m\u00e1s all\u00e1 del momento actual. El reino de Ryukyu, que en su d\u00eda gobern\u00f3 estas islas, mantuvo relaciones diplom\u00e1ticas y comerciales con el este y el sudeste asi\u00e1tico durante siglos.<\/p>\n<p>Fue anexionado por la fuerza por Jap\u00f3n en 1879 y sometido a una represi\u00f3n cultural sistem\u00e1tica. Las lenguas de Okinawa fueron prohibidas en las escuelas, se fren\u00f3 deliberadamente el desarrollo econ\u00f3mico y se institucionaliz\u00f3 la discriminaci\u00f3n. Durante la batalla de Okinawa en 1945, aproximadamente una cuarta parte de la poblaci\u00f3n civil fue asesinada, una cifra establecida en investigaciones hist\u00f3ricas de la posguerra y en registros conmemorativos oficiales de Okinawa. Las tropas japonesas utilizaron a los civiles como escudos humanos y los obligaron a suicidarse en masa, especialmente en Okinawa, un patr\u00f3n que no se observ\u00f3 en el territorio continental japon\u00e9s.<\/p>\n<p>Tras la derrota de Jap\u00f3n, Okinawa permaneci\u00f3 bajo el dominio militar directo de Estados Unidos hasta 1972. Incluso despu\u00e9s de su \u201creversi\u00f3n\u201d a Jap\u00f3n, las bases se mantuvieron. Las expropiaciones de tierras, la contaminaci\u00f3n medioambiental y los delitos cometidos por el personal estadounidense, a menudo protegido de la justicia local, se convirtieron en caracter\u00edsticas permanentes de la vida en la isla.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, Okinawa se est\u00e1 transformando una vez m\u00e1s, esta vez en un escenario de primera l\u00ednea en un orden regional cada vez m\u00e1s militarizado, tal y como se describe en los documentos de planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica de los Estados Unidos y en las evaluaciones de juegos de guerra que dependen expl\u00edcitamente de las bases de Okinawa. Se llevan a cabo nuevos despliegues de misiles, ampliaciones de bases y maniobras militares conjuntas en nombre de la \u201cseguridad\u201d, mientras que la oposici\u00f3n democr\u00e1tica local se ignora por considerarla un inconveniente. Se han agotado todos los canales disponibles: elecciones, referendos, demandas judiciales. Cuando los votos de los habitantes de Okinawa entran en conflicto con las prioridades militares, simplemente se ignoran.<\/p>\n<p>Sin embargo, la resistencia de los habitantes de Okinawa ha sido continua y est\u00e1 profundamente arraigada. Las organizaciones de mujeres han documentado d\u00e9cadas de violencia sexual relacionada con la presencia militar, sobre todo Okinawa Women Act Against Military Violence, que mantiene registros detallados de los casos desde mediados de la d\u00e9cada de 1990. Los sindicatos de maestros, los agricultores, los artistas y los grupos religiosos han desempe\u00f1ado un papel importante en el movimiento contra las bases. El escultor Kinjo Minoru dedic\u00f3 diez a\u00f1os a crear obras que trazan la vida antes, durante y despu\u00e9s de la guerra, insistiendo en que la memoria en s\u00ed misma es una forma de resistencia. Artistas, m\u00fasicos y educadores siguen insistiendo en que la educaci\u00f3n para la paz no es opcional, sino una cuesti\u00f3n de supervivencia.<\/p>\n<p>Un gu\u00eda nos cont\u00f3 que, durante treinta a\u00f1os despu\u00e9s de la guerra, las familias de la misma aldea no se hablaban entre s\u00ed sobre lo que hab\u00eda sucedido en las cuevas. El trauma era demasiado profundo. Solo m\u00e1s tarde la gente comenz\u00f3 a hacerse la pregunta m\u00e1s dif\u00edcil de todas: \u00bfpor qu\u00e9 sucedi\u00f3 esto aqu\u00ed? La respuesta nos lleva, una y otra vez, a la dominaci\u00f3n colonial, la educaci\u00f3n militarizada y la informaci\u00f3n controlada por quienes se preparaban para la guerra.<\/p>\n<p>La cueva de Chibichiri es una advertencia del pasado, que nos recuerda que quienes murieron all\u00ed no fueron irracionales, sino v\u00edctimas tr\u00e1gicas del alarmismo. La desinformaci\u00f3n no fue algo incidental a la guerra, sino parte de su log\u00edstica. En una era de creciente agresi\u00f3n militar hiperimperialista de los Estados Unidos \u2013 desde Okinawa hasta Gaza, desde Ir\u00e1n hasta Venezuela \u2013, la desinformaci\u00f3n vuelve a desempe\u00f1ar un papel central en la configuraci\u00f3n del consentimiento p\u00fablico para la guerra.<\/p>\n<p>Okinawa nos recuerda que la guerra no comienza con bombas. Comienza con historias: sobre enemigos, sobre amenazas, sobre inevitabilidad. Y nos recuerda que resistir a la guerra requiere algo m\u00e1s que consignas, y que combatir las campa\u00f1as de desinformaci\u00f3n en la Nueva Guerra Fr\u00eda requiere solidaridad basada en la comunicaci\u00f3n, el intercambio de informaci\u00f3n fiable y el rechazo a aceptar narrativas de deshumanizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al salir de la cueva, la pregunta de Gushiken volvi\u00f3 a surgir: \u00bfpor qu\u00e9 entramos? Entramos porque recordar es asumir responsabilidad. Okinawa es peque\u00f1a, como dice un dicho local, pero no se puede tragar una aguja. A pesar de d\u00e9cadas de ocupaci\u00f3n y sacrificio impuestos por otros, los habitantes de Okinawa siguen resisti\u00e9ndose a ser utilizados como campo de batalla, desde la Segunda Guerra Mundial hasta la nueva Guerra Fr\u00eda. Recordar Okinawa no es recordar el pasado, es negarse a estar preparados para la guerra en el presente.<\/p>\n<p>Como dijo claramente Gushiken antes de que sali\u00e9ramos de la cueva: \u201cLos problemas que vemos hoy en Okinawa con Estados Unidos y Jap\u00f3n son el resultado de los problemas sin resolver de 1945 y de la batalla de Okinawa\u201d. Esta insistencia \u2013 en que la guerra nunca termin\u00f3 realmente aqu\u00ed \u2013 es el n\u00facleo pol\u00edtico y moral de la demanda y del movimiento del que forma parte: No m\u00e1s batallas de Okinawa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Descendimos a la cueva de Chibichibi, en el sur de Okinawa, con la pesada sensaci\u00f3n de que no se trataba de un lugar de historia lejana, sino de una advertencia. La cueva es tan baja que hay que inclinarse hacia adelante para caminar. El aire es h\u00famedo, la luz desaparece r\u00e1pidamente y el ambiente se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":145,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[309],"tags":[374,602,609,1100,603,333,1216,330,327],"article-type":[626,627],"class_list":["post-12042","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-globetrotter-es","tag-asia-japan-es","tag-asia-japon","tag-guerra","tag-imperialismo","tag-norteamerica-estados-unidos","tag-north-america-united-states-of-america-es","tag-okinawa","tag-opinion-es","tag-war-es","article-type-news-es","article-type-opinion-analysis-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12042","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/145"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12042"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12042\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12042"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12042"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12042"},{"taxonomy":"article-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article-type?post=12042"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}