{"id":11797,"date":"2025-12-16T11:00:45","date_gmt":"2025-12-16T16:00:45","guid":{"rendered":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/?p=11797"},"modified":"2025-12-16T12:45:04","modified_gmt":"2025-12-16T17:45:04","slug":"la-marea-de-la-ira-ha-llegado-a-chile","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/2025\/12\/16\/la-marea-de-la-ira-ha-llegado-a-chile\/","title":{"rendered":"La marea de la ira ha llegado a Chile"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">El 14 de diciembre ocurri\u00f3 lo previsible: Jos\u00e9 Antonio Kast, el candidato del Partido Republicano de extrema derecha, se impuso a Jeannette Jara, del Partido Comunista de Chile, por un 58,16% frente a un 41,84%. Kast se present\u00f3 como candidato de la plataforma Cambio por Chile y cont\u00f3 con el respaldo de todos los partidos de la derecha tradicional y del centro-derecha. Jara, por su parte, era la candidata de Unidad por Chile, que aglutinaba a los partidos de centroizquierda, incluido el bloque del actual presidente de Chile, Gabriel Boric, el Frente Amplio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la primera vuelta de las elecciones, Jara hab\u00eda sido la candidata m\u00e1s votada, con un 26,58% de los votos, mientras que Kast obtuvo un 23,92%. Pero esto era enga\u00f1oso. Los dos candidatos de derecha que respaldaron inmediatamente a Kast, Johannes Kaiser (con un 13,94%) y Evelyn Matthei (con un 12,46%), le proporcionaron una ventaja aritm\u00e9tica del 50,32%. La pregunta para Jara era si podr\u00eda superar el 30%. El hecho de que acabara con m\u00e1s del 40% es en s\u00ed mismo un logro notable. No es f\u00e1cil para la poblaci\u00f3n chilena, impregnada de anticomunismo durante varias generaciones (especialmente durante la dictadura militar de 1973 a 1990), plantearse votar a una comunista para la presidencia, aunque su oponente sea un hombre de extrema derecha.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La llegada de Kast a La Moneda, el palacio presidencial, forma parte de la ola de ira que ha barrido Am\u00e9rica Latina desde El Salvador hasta Argentina. Su victoria no es del todo \u00fanica. Es consecuencia del colapso de la agenda liberal que intent\u00f3 mantener r\u00edgidas pol\u00edticas de austeridad econ\u00f3mica junto con programas sociales limitados, y es el resultado del fracaso de la izquierda a la hora de construir una agenda s\u00f3lida que satisfaga las demandas de los levantamientos sociales que han estallado puntualmente contra la austeridad y la jerarqu\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><b>El hijo de la dictadura<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Jos\u00e9 Antonio Kast es producto de la larga sombra de Chile, donde el legado sin resolver de la dictadura militar se filtra en el presente. Nacido en 1966 en el seno de una familia de inmigrantes alemanes, Kast surgi\u00f3 de los bastiones conservadores de la pol\u00edtica chilena, primero como miembro de la Uni\u00f3n Democr\u00e1tica Independiente, el partido m\u00e1s fiel al proyecto de Augusto Pinochet. Su formaci\u00f3n pol\u00edtica es inseparable de esa historia: una defensa impenitente del orden neoliberal impuesto por la fuerza y un autoritarismo moral disfrazado de \u201ctradici\u00f3n\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El padre de Kast, Michael Martin Kast Schindele, sirvi\u00f3 en la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Wehrmacht <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(el ej\u00e9rcito alem\u00e1n) y fue miembro del Partido Nazi. Tras la derrota de Alemania, Michael Kast huy\u00f3 de la custodia aliada en Italia, regres\u00f3 a Baviera, escap\u00f3 del proceso de desnazificaci\u00f3n de la posguerra y emigr\u00f3 a Argentina y luego a Chile a trav\u00e9s de las rutas de escape del Vaticano. En Santiago, en 1950, Kast fund\u00f3 una empresa de embutidos y amas\u00f3 una fortuna. Su hijo mayor, Miguel Kast, un \u201cChicago Boy\u201d, fue ministro de Trabajo y presidente del Banco Central bajo el gobierno militar del general Augusto Pinochet. Toda la familia apoy\u00f3 a Pinochet. Cuando <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La Tercera<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> le pregunt\u00f3 sobre Pinochet en 2017, Jos\u00e9 Antonio Kast respondi\u00f3: \u201cDefend\u00ed su gobierno, pero nunca tom\u00e9 siquiera un caf\u00e9 con \u00e9l. No hay que ser muy imaginativo para pensar que, si estuviera vivo, votar\u00eda por m\u00ed. Ahora bien, si me hubiera reunido con \u00e9l, habr\u00edamos tomado una taza de t\u00e9 en La Moneda\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No se puede responsabilizar a Kast por las acciones de su padre. \u00c9l ha dicho que el nazismo es una ideolog\u00eda con la que no est\u00e1 de acuerdo, y hay que creerle. Por otro lado, la facilidad con la que abraza la dictadura militar de Pinochet deber\u00eda dar que pensar. Durante el levantamiento social en Chile en 2019, Kast se reinvent\u00f3 como el defensor del chileno com\u00fan contra los migrantes, las feministas, los socialistas, los comunistas y las demandas mapuches contra el cruel orden social. Kast tom\u00f3 prestado de la extrema derecha global: fantas\u00edas de ley y orden, nostalgia por las antiguas jerarqu\u00edas de raza y g\u00e9nero, y un desprecio despiadado por los movimientos sociales que se atreven a desafiar la desigualdad arraigada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que hace peligroso a Kast no es su originalidad, ya que no hay nada original en sus ideas o en su lugar en la sociedad. Es su familiaridad lo que resulta peligroso. A pesar del fin de la dictadura militar hace treinta y cinco a\u00f1os, las estructuras establecidas por Pinochet siguen vigentes. Esto incluye la Constituci\u00f3n de 1980, que ahora parece eterna porque fracasaron dos intentos de revisarla (en 2022 y 2023). Fundamentalmente, la realidad de Chile incluye las relaciones de propiedad reorganizadas durante la dictadura para favorecer a la oligarqu\u00eda, incluidos los propios familiares de Pinochet. Durante la dictadura, Pinochet privatiz\u00f3 una de las principales empresas mineras, la Sociedad Qu\u00edmica y Minera (SQM), que fue adquirida por su yerno Julio Ponce Lerou (entonces casado con su hija Ver\u00f3nica). Este tipo de pirater\u00eda impulsada por la dictadura se mantuvo intacta tras el fin de la dictadura (la nieta de Pinochet dirige ahora la empresa).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estas caracter\u00edsticas de la oligarqu\u00eda y su consolidaci\u00f3n durante la era Pinochet son cruciales para la prominencia y el ascenso de Kast. \u00c9l habla un lenguaje que se ha utilizado durante mucho tiempo en Chile para justificar esta desigualdad: que los mercados son sagrados, que la disciplina es una virtud y que la memoria debe ser silenciada. En momentos de crisis, figuras como Kast no surgen por casualidad. Son convocadas por las \u00e9lites cuando la democracia amenaza con volverse demasiado democr\u00e1tica, cuando el pueblo comienza a pedir dignidad en lugar de permiso. Tomar\u00e1 posesi\u00f3n de su cargo el 11 de marzo de 2026.<\/span><\/p>\n<p><b>\u00bfVolver\u00e1 a levantarse Chile?<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un levantamiento social masivo que comenz\u00f3 en octubre de 2019 reuni\u00f3 a muchos sectores de la sociedad chilena que hab\u00edan sentido el duro impacto de la austeridad neoliberal. No se trat\u00f3 de una rebeli\u00f3n espont\u00e1nea, sino del resultado de d\u00e9cadas de agravios acumulados, arraigados en la desigualdad, la privatizaci\u00f3n y la humillaci\u00f3n social, agravios que hab\u00edan sido cuestionados durante mucho tiempo por diversas fuerzas sociales organizadas en movimientos y plataformas. Esa protesta condujo a la victoria del centroizquierdista Gabriel Boric en 2021, pero el Gobierno de Boric fue simplemente incapaz de romper con el consenso y proporcionar al pa\u00eds una nueva agenda para los nuevos tiempos. Fue casi un Gobierno interino de un presidente de derecha (Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era, 2010-2014 y 2018-2022) a otro. Las calles est\u00e1n m\u00e1s tranquilas ahora que en 2019, pero las condiciones estructurales que produjeron ese levantamiento no se han desmantelado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando conoc\u00ed a Boric antes de que asumiera el cargo, estaba convencido de que su gobierno ser\u00eda capaz de reformar el sistema de pensiones y tal vez abordar las crisis de salud, educaci\u00f3n y vivienda. En realidad, no se logr\u00f3 nada, e incluso fracas\u00f3 la reforma constitucional. Al desaparecer la promesa de movilidad social para la poblaci\u00f3n, en particular para los j\u00f3venes, aument\u00f3 el descontento. El centroizquierda perdi\u00f3 su legitimidad y ese descontento se convirti\u00f3 una vez m\u00e1s en desilusi\u00f3n. Existe una sensaci\u00f3n generalizada de agotamiento pol\u00edtico y traici\u00f3n. Las instituciones parecen incapaces de traducir las demandas populares en cambios reales, lo que refuerza la idea de que votar, aunque sea obligatorio, no puede inaugurar un mundo nuevo. Esta desmoralizaci\u00f3n es una fuerza social real, que llev\u00f3 a una gran parte de los votantes de Jara a votar para bloquear a Kast en lugar de votar con entusiasmo por Jara.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La edad media en Chile es de 38 a\u00f1os. Muchos j\u00f3venes chilenos entraron en la edad adulta en medio del levantamiento social de la \u00faltima d\u00e9cada, luego de una pandemia y, finalmente, de lo que parece ser una inflaci\u00f3n permanente. Con el fracaso de la ratificaci\u00f3n de una nueva Constituci\u00f3n y la victoria de Kast, esta voz joven chilena que clama por un futuro diferente sin duda se sentir\u00e1 silenciada. Pero no permanecer\u00e1 silenciada por mucho tiempo. Tendr\u00e1 que aceptar el terrible programa de Kast: la continua militarizaci\u00f3n del territorio mapuche en el sur, la criminalizaci\u00f3n de la protesta y la expansi\u00f3n de un Estado que se prepara para la contenci\u00f3n, no para la redistribuci\u00f3n. La agenda de Kast no eliminar\u00e1 los disturbios, sino que los pospondr\u00e1 por un tiempo, solo para agudizar su eventual regreso a las calles. Cuando Kast env\u00ede a la polic\u00eda a golpear a los manifestantes, sus seguidores sin duda se refugiar\u00e1n en el lenguaje de la legalidad, mientras que sus oponentes hablar\u00e1n de la ilegitimidad del r\u00e9gimen. Si Kast no puede aplicar pol\u00edticas para contener la inflaci\u00f3n y el desempleo, la desigualdad aumentar\u00e1 y generar\u00e1 su propia furia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si se produce un nuevo levantamiento social, \u00bfcu\u00e1l ser\u00e1 su tema central? \u00bfY ser\u00e1n capaces sus l\u00edderes de generar un proyecto pol\u00edtico cre\u00edble capaz de canalizar esa ira hacia la transformaci\u00f3n? Si no existe tal proyecto, una repetici\u00f3n de 2019 podr\u00eda pasar de la explosi\u00f3n a la decepci\u00f3n y luego al des\u00e1nimo total. Depender\u00e1 de Jara y de quienes la rodean elaborar una agenda para defender los derechos constitucionales de los ciudadanos frente al gobierno de Kast y luego dar forma a un proyecto que sea cre\u00edble y deseable. El levantamiento social de 2019 no es un cap\u00edtulo cerrado, sino una frase inconclusa. Dentro de esa frase inconclusa se encuentran los a\u00f1os de Boric (2022-2026), un retraso m\u00e1s que otra cosa. La dignidad sigue siendo la demanda. Puede que se reafirme, pero solo cuando se agote de nuevo la paciencia.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 14 de diciembre ocurri\u00f3 lo previsible: Jos\u00e9 Antonio Kast, el candidato del Partido Republicano de extrema derecha, se impuso a Jeannette Jara, del Partido Comunista de Chile, por un 58,16% frente a un 41,84%. 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