{"id":11536,"date":"2025-10-30T23:01:07","date_gmt":"2025-10-31T03:01:07","guid":{"rendered":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/?p=11536"},"modified":"2025-10-31T09:37:31","modified_gmt":"2025-10-31T13:37:31","slug":"creia-saber-lo-que-era-un-genocidio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/2025\/10\/30\/creia-saber-lo-que-era-un-genocidio\/","title":{"rendered":"Cre\u00eda saber lo que era un genocidio"},"content":{"rendered":"<p>Como profesora que ha dedicado m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os al estudio de cuestiones relacionadas con la guerra y la paz, el derecho internacional y las relaciones internacionales \u2013 y, sobre todo, las consecuencias humanas de los conflictos armados \u2013, en su momento cre\u00ed saber lo que era un genocidio.<\/p>\n<p>Como testigo de la sangrienta desintegraci\u00f3n y el asesinato de mi querida patria, Yugoslavia, cre\u00eda que lo entend\u00eda. Durante d\u00e9cadas, he llorado a las v\u00edctimas inocentes de esa locura. Cuando ocurri\u00f3 el 11-S, justo en el momento en que mi propia Macedonia atravesaba un precario conflicto interno, afortunadamente con menos v\u00edctimas, intu\u00ed inmediatamente que era el comienzo de una nueva cruzada imperial liderada por los Estados Unidos y sus aliados. Observ\u00e9 con profunda preocupaci\u00f3n c\u00f3mo se desarrollaban las atrocidades desde Afganist\u00e1n e Irak hasta Libia y Siria.<\/p>\n<p>El difunto <a href=\"https:\/\/www.newarab.com\/opinion\/robert-fisks-gaza-omen-was-right-israel-always-wanted-genocide\">Robert Fisk<\/a> era entonces la voz de los que no ten\u00edan voz. Sol\u00eda traducir sus cr\u00f3nicas para mi anciana madre, incapaz de contener sus l\u00e1grimas \u2013 ni las m\u00edas \u2013 ante sus descripciones de morgues, de cad\u00e1veres de ni\u00f1os, de padres afligidos.<\/p>\n<p>Cuando la tragedia palestina se convirti\u00f3 en un genocidio abierto en el oto\u00f1o de 2023, no pude apartar la mirada de las \u201cescena perturbadoras\u201d. Al contrario, lo menos que pod\u00eda hacer era ser testigo y escribir sobre esas personas atormentadas. Algunos de mi indiferente entorno se preguntaban por qu\u00e9 lo hac\u00eda: por qu\u00e9 ve\u00eda esos horrores, por qu\u00e9 no me limitaba a vivir mi tranquila vida de profesor. Dec\u00edan: \u201cYa tenemos suficientes problemas propios\u201d.<\/p>\n<p>Pero yo velaba por esos ni\u00f1os y padres que sufr\u00edan porque mi conciencia no me dejaba descansar. Cada noche, antes de apoyar la cabeza en la suave almohada, me invad\u00eda una oleada de culpa. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda dormir tranquila cuando ca\u00edan bombas sobre personas inocentes en Gaza, cuando los ni\u00f1os mor\u00edan en las fr\u00edas noches y las madres ni siquiera pod\u00edan alimentarlos?<\/p>\n<p>Alguien me dijo que se trataba de un \u201ctrauma secundario\u201d, posiblemente arraigado en algo m\u00e1s profundo. Ese experto en salud mental no sab\u00eda dos cosas. En primer lugar, yo <i>crec\u00ed con Palestina<\/i>, al menos en mis pensamientos y en mi sentido de la solidaridad. En la escuela nos hablaban de un pueblo despose\u00eddo, despojado de sus tierras, pero tan resistente como la hierba silvestre. Recog\u00edamos peque\u00f1as monedas como gesto de solidaridad infantil y escrib\u00edamos cartas a amigos imaginarios en alg\u00fan lugar lejano. Segundo, yo hab\u00eda vivido para ver el monstruoso regreso de la violencia a las puertas de mi propia casa, en un pa\u00eds que una vez cre\u00edmos l\u00edder del Movimiento de Pa\u00edses No Alineados, de la coexistencia pac\u00edfica y la solidaridad con los pueblos que luchaban contra el colonialismo.<\/p>\n<p>Todo esto molde\u00f3 mi \u201ctrauma secundario\u201d. Y hoy, dos a\u00f1os despu\u00e9s de un genocidio retransmitido en directo ante nuestros ojos, me encuentro en un mundo que muestra s\u00edntomas morbosos del colapso de todo lo humano, bello, bueno y justo. Ah, Gramsci lo entendi\u00f3 bien, aunque nunca vio esta masacre llevada a cabo por aquellos que se autodenominan \u201ccivilizados\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed que cuando lleg\u00f3 inesperadamente la invitaci\u00f3n para participar en la sesi\u00f3n final del Tribunal Popular sobre Gaza, un tribunal moral informal creado por la sociedad civil y personas con conciencia, mi primera sensaci\u00f3n fue de sorpresa: una profesora, de un pa\u00eds peque\u00f1o y casi desconocido, llamada a prestar servicio. La segunda fue una abrumadora sensaci\u00f3n de responsabilidad. Sin embargo, cuando entr\u00e9 en el gran sal\u00f3n de la Universidad de Estambul con mis compa\u00f1eros \u201cjurados de conciencia\u201d, supe por qu\u00e9 estaba all\u00ed. No ser\u00eda dif\u00edcil, pens\u00e9, confirmar lo que todos hab\u00edamos estado presenciando en tiempo real durante dos largos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Cre\u00eda estar preparado para cualquier cosa que oy\u00e9ramos o vi\u00e9ramos, para cada testimonio grabado y cada declaraci\u00f3n en directo. Cre\u00eda saber lo que era el genocidio. Cre\u00eda que, despu\u00e9s de tantas l\u00e1grimas, solo quedaban la conciencia y la raz\u00f3n, listas para pronunciar la verdad: que el sionismo es una de las <a href=\"https:\/\/www.puntorojomag.org\/2024\/04\/21\/zionism-is-now-the-highest-stage-of-imperialism\/\">etapas<\/a> m\u00e1s horribles del hiperimperialismo y que el genocidio tiene su propia <a href=\"https:\/\/www.un.org\/unispal\/document\/a-hrc-59-23-from-economy-of-occupation-to-economy-of-genocide-report-special-rapporteur-francesca-albanese-palestine-2025\/\">econom\u00eda pol\u00edtica<\/a> perversa pero rentable, que alimenta el monstruoso apetito de la propia muerte.<\/p>\n<p>El programa de tres d\u00edas de la sesi\u00f3n final del Tribunal comenzaba temprano cada ma\u00f1ana y se prolongaba hasta bien entrada la noche. Como jurados, nos sent\u00e1bamos sin descanso, escuchando todo lo que se presentaba ante ustedes: pruebas, testimonios, an\u00e1lisis de expertos. Sus cuadernos se llenaban de notas, aunque, en realidad, estas cosas no se pueden olvidar una vez escuchadas.<\/p>\n<p>Al principio, todav\u00eda cre\u00eda que sab\u00eda lo que era el genocidio y que pod\u00eda soportar la presi\u00f3n psicol\u00f3gica y emocional. Mi \u00fanico esfuerzo era mantener la raz\u00f3n clara, la conciencia despierta y el enfoque moral intacto. Sin embargo, a medida que pasaban las horas, sent\u00eda que la tensi\u00f3n se hac\u00eda m\u00e1s pesada, presionando sus hombros como si llevaran un peso insoportable que hab\u00edan jurado traducir en un veredicto moral final.<\/p>\n<p>Luego vino la sesi\u00f3n sobre los diversos cr\u00edmenes, que revel\u00f3 la perversa creatividad del genocidio.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando me cost\u00f3 respirar. Aun as\u00ed, escuch\u00e9 atentamente los testimonios sobre el hambre y la hambruna \u2013 el uso de los alimentos y el agua como arma \u2013; sobre el <a href=\"https:\/\/www.tni.org\/en\/article\/ecocide-imperialism-and-palestine-liberation\"><i>ecocidio<\/i><\/a> \u2013 la destrucci\u00f3n del suelo, el desarraigo de olivos centenarios, el envenenamiento del agua, la prohibici\u00f3n de la pesca \u2013.<\/p>\n<p>Y luego llegamos al <a href=\"https:\/\/www.aljazeera.com\/news\/2024\/7\/3\/genocide-urbicide-domicide-how-to-talk-about-israels-war-on-gaza\"><i>domicidio<\/i><\/a>: la destrucci\u00f3n de hogares, la aniquilaci\u00f3n de los espacios privados de la vida, el amor y la memoria.<\/p>\n<p>Al principio, no se pudo ver al primer testigo, que hablaba en l\u00ednea, debido a problemas t\u00e9cnicos. Su voz era joven, vacilante, y se disculpaba por su pobre ingl\u00e9s. Pero lo m\u00e1s llamativo fue su negativa a hablar de la destrucci\u00f3n en s\u00ed. En cambio, describi\u00f3 el hogar que amaba: el peque\u00f1o patio, el hermoso \u00e1rbol bajo el cual se reun\u00edan sus amigos mientras su madre les serv\u00eda caf\u00e9. Me record\u00f3 a mi propia madre, a nuestros propios rituales familiares. Habl\u00f3 de calidez, de puertas abiertas que nunca se cerraban con llave, puertas abiertas a cualquier transe\u00fante. Cuando por fin apareci\u00f3 su rostro, vi luz y amor en sus ojos, sin rastro de odio ni amargura. Incluso cuando habl\u00f3 de la casa en ruinas y lament\u00f3 la p\u00e9rdida del \u00e1rbol \u2013 ojal\u00e1 recordara su nombre \u2013 , lo hizo a trav\u00e9s de la suave luz de los recuerdos conservados.<\/p>\n<p>Estaba viendo a un sobreviviente del genocidio, pero no esperaba tanta serenidad, tanto perd\u00f3n. Y luego se disculp\u00f3 de nuevo, \u00a1por su mal ingl\u00e9s! Ese fue el momento en que me derrumb\u00e9. Ya no pude contener las l\u00e1grimas. Se supon\u00eda que deb\u00eda ser un jurado sereno, pero me convert\u00ed en un ser humano com\u00fan y corriente que no deseaba otra cosa que abrazar a ese joven.<\/p>\n<p>Ese muchacho <i>me rompi\u00f3 con amor. <\/i>\u00bfPor qu\u00e9? Porque durante horas hab\u00edamos estado discutiendo las antiguas ra\u00edces ideol\u00f3gicas del sionismo, la maldad del colonialismo, la Nakba, las generaciones de personas desplazadas, el hecho de que en Gaza casi nadie es nativo \u2013 todos han sido conducidos a esa vasta prisi\u00f3n al aire libre de dos millones de almas, a las que se les niega el derecho a regresar a sus hogares \u2013. Y de repente, ante nosotros, hab\u00eda una prueba viviente de que incluso en un campo de concentraci\u00f3n, las personas no han perdido la capacidad de amar, de construir, de aprender, de estar juntas.<\/p>\n<p>Si su rostro hubiera mostrado ira, no me habr\u00eda conmovido tanto. Pero el amor era lo \u00faltimo que esperaba encontrar, y me destroz\u00f3. Su lamento por la sombra del \u00e1rbol desaparecido, por la casa destruida, me record\u00f3 a una mujer de Srebrenica que, despu\u00e9s de enumerar a todos los miembros de su familia fallecidos en un documental, termin\u00f3 lamentando la p\u00e9rdida de su jard\u00edn de rosas. Eso es <i>domicidio<\/i>: cuando destruyen no solo sus paredes o a sus seres queridos, sino tambi\u00e9n los s\u00edmbolos de su vida compartida y su ternura.<\/p>\n<p>Sin embargo, la sesi\u00f3n m\u00e1s dif\u00edcil a\u00fan estaba por llegar: la de los cr\u00edmenes contra el sistema sanitario. El cirujano noruego Mads Gilbert, que trabaja en Gaza desde 2009, era desde hac\u00eda tiempo mi h\u00e9roe. Escuchar su <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/reel\/1236040791668810\">testimonio<\/a>, su grito \u2013 \u201c\u00a1Nadie de mi profesi\u00f3n m\u00e9dica ha alzado la voz, aunque saben desde hace d\u00e9cadas lo que est\u00e1 pasando!\u201d \u2013 me conmovi\u00f3 profundamente.<\/p>\n<p>Cuando termin\u00f3 la sesi\u00f3n, corr\u00ed a estrechar su mano, a agradecerle su valent\u00eda, a confesarle lo avergonzada que me sent\u00eda de mi propia profesi\u00f3n acad\u00e9mica, tan preocupada por las conferencias, los factores de impacto y la \u201cexcelencia\u201d, y tan poco por su verdadera misi\u00f3n: servir de conciencia y conciencia para el mundo. Me abraz\u00f3 y me dijo: \u201cNo te averg\u00fcences de tus l\u00e1grimas. Demuestran que eres humana. Siga luchando, aunque solo tenga l\u00e1grimas\u201d.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda fue mi catarsis personal. El moderador se acerc\u00f3 a m\u00ed y me entreg\u00f3 el micr\u00f3fono, aunque yo no hab\u00eda pedido la palabra. Sin estar preparada, dije lo que mi coraz\u00f3n me ped\u00eda:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Vine aqu\u00ed creyendo que bastaba con ser profesora y activista, que sin duda sabr\u00eda reconocer un genocidio cuando lo viera. Pero hoy, al escuchar estos testimonios, me he dado cuenta de que no s\u00e9 nada sobre el sufrimiento. Estoy viviendo el trauma del genocidio, del que he sido testigo todos los d\u00edas en Internet. Perdone mis l\u00e1grimas, quiz\u00e1 no sean adecuadas para mi papel aqu\u00ed, pero mi copa se ha desbordado.<\/p>\n<p>Esta experiencia, y el extraordinario <a href=\"https:\/\/gazatribunal.com\/final-statement-of-the-gaza-tribunal-jury-of-conscience\/\">documento<\/a> que hemos elaborado juntos, un testimonio no solo del pasado sino tambi\u00e9n del futuro, me han cambiado para siempre. A partir de ahora, mi lucha contra el genocidio, <i>siempre y en todas partes<\/i>, seguir\u00e1 marcada y reforzada como nunca antes.<\/p>\n<p>Por ello, estoy en deuda con mi querido amigo y colega, el profesor Richard <a href=\"https:\/\/gazatribunal.com\/the-gaza-tribunal-concludes-the-genocide-continues\/\">Falk<\/a>, que confi\u00f3 en m\u00ed lo suficiente como para invitarme a formar parte del jurado. Nos despedimos con la convicci\u00f3n de que esta sesi\u00f3n final estaba lejos de ser el final: a\u00fan quedan d\u00edas oscuros por delante para Gaza. Los buitres coloniales e imperiales no se detendr\u00e1n.<\/p>\n<p>Pero tampoco abandonaremos a estas personas que, en las condiciones m\u00e1s inhumanas, han recordado la lecci\u00f3n m\u00e1s importante de la vida:<\/p>\n<p>No hay rendici\u00f3n. \u00a1No pasar\u00e1n! El amor prevalecer\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como profesora que ha dedicado m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os al estudio de cuestiones relacionadas con la guerra y la paz, el derecho internacional y las relaciones internacionales \u2013 y, sobre todo, las consecuencias humanas de los conflictos armados \u2013, en su momento cre\u00ed saber lo que era un genocidio. 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