{"id":11322,"date":"2025-09-29T11:15:15","date_gmt":"2025-09-29T15:15:15","guid":{"rendered":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/?p=11322"},"modified":"2025-09-29T11:15:15","modified_gmt":"2025-09-29T15:15:15","slug":"el-mundo-financia-el-deficit-de-los-estados-unidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/2025\/09\/29\/el-mundo-financia-el-deficit-de-los-estados-unidos\/","title":{"rendered":"El mundo financia el d\u00e9ficit de los Estados Unidos"},"content":{"rendered":"<p>En agosto de 1971, Richard Nixon anunci\u00f3 la suspensi\u00f3n de la convertibilidad del d\u00f3lar en oro. Esto cerraba un ciclo abierto con los acuerdos de Bretton Woods, que dieron a los Estados Unidos \u2013 la \u00fanica potencia industrial y financiera que sali\u00f3 con sus capacidades intactas y como acreedor del resto del mundo \u2013 la posibilidad de hacer de su moneda la reserva global de valor.<\/p>\n<p>Pero incluso con ese peso norteamericano, debi\u00f3 comprometer el respaldo en oro y, para ello, concentrar las reservas de los pa\u00edses occidentales. Nadie estaba dispuesto a entregar la m\u00e1quina de imprimir moneda de reserva a un solo pa\u00eds.<\/p>\n<p>Con el gesto de romper la convertibilidad \u2013 el llamado <i>Nixon Shock<\/i> \u2013 se derrumb\u00f3 el sistema de Bretton Woods que hab\u00eda dado estabilidad al comercio internacional desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. El patr\u00f3n oro, que garantizaba que cada d\u00f3lar pod\u00eda cambiarse por una cantidad fija de metal precioso, qued\u00f3 atr\u00e1s. Desde entonces, el d\u00f3lar pas\u00f3 a sostenerse \u00fanicamente de la \u201cconfianza\u201d en la econom\u00eda de los Estados Unidos y en el poder pol\u00edtico y militar que lo respalda.<\/p>\n<p>Pero no solo eso. La coacci\u00f3n para obligar a su uso llev\u00f3 al nacimiento de los petrod\u00f3lares. El mismo Nixon suscribi\u00f3 un acuerdo con Arabia Saud\u00ed, por el que ese pa\u00eds \u2013 el principal exportador de petr\u00f3leo a la fecha \u2013 solo aceptar\u00eda pagos en d\u00f3lares norteamericanos. A cambio, los Estados Unidos garantizar\u00eda la seguridad de Arabia Saud\u00ed. La alta dependencia de las econom\u00edas del mundo del petr\u00f3leo garantiz\u00f3 la permanencia de esa moneda como reserva y tambi\u00e9n como el medio de pago internacional m\u00e1s universal.<\/p>\n<p><b>El privilegio exorbitante<\/b><\/p>\n<p>Este cambio a una moneda basada en la \u201cconfianza\u201d inaugur\u00f3 un orden financiero peculiar: la moneda de un solo pa\u00eds se convirti\u00f3 en la referencia global. Con ello, Washington adquiri\u00f3 un privilegio sin paralelo: puede imprimir d\u00f3lares a voluntad, sin que el mundo los rechace. De hecho, los demanda. Bancos centrales, gobiernos y empresas necesitan d\u00f3lares para comerciar, ahorrar y endeudarse. Lo que para cualquier otra naci\u00f3n ser\u00eda una receta segura para la inflaci\u00f3n, para los Estados Unidos se convierte en un mecanismo de financiamiento global.<\/p>\n<p>El entonces ministro de Finanzas \u2013 y m\u00e1s tarde presidente de Francia \u2013 Val\u00e9ry Giscard d\u2019Estaing bautiz\u00f3 esta situaci\u00f3n como \u201cel privilegio exorbitante\u201d. Y ten\u00eda raz\u00f3n: gracias a la hegemon\u00eda del d\u00f3lar, los Estados Unidos puede vivir por encima de sus posibilidades, financiando su d\u00e9ficit fiscal y comercial con papel \u2013 o con registros digitales \u2013 que los dem\u00e1s atesoran como si fueran oro.<\/p>\n<p><b>C\u00f3mo funciona el engranaje<\/b><\/p>\n<p>La maquinaria opera de manera simple y brutal. Como vimos, el petr\u00f3leo y tambi\u00e9n la mayor\u00eda de las materias primas se comercian en d\u00f3lares. La deuda internacional se emite en d\u00f3lares. Las reservas de los bancos centrales se guardan en d\u00f3lares. As\u00ed, cada pa\u00eds del mundo mantiene una especie de \u201ctributo\u201d al centro del sistema.<\/p>\n<p>Cuando la Reserva Federal expande la masa monetaria \u2013 como ocurri\u00f3 tras la crisis de 2008 o durante la pandemia de 2020 \u2013 inyecta liquidez que viaja m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras. Parte de esos d\u00f3lares circula en la econom\u00eda global, presionando precios y devaluando las monedas locales. Otra parte regresa a los Estados Unidos bajo la forma de compra de bonos del Tesoro, considerado el activo m\u00e1s seguro del planeta. En ambos casos, Washington gana: financia su deuda con bajo costo y exporta parte de la inflaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>No toda la culpa es del d\u00f3lar<\/b><\/p>\n<p>Conviene matizar. La inflaci\u00f3n mundial no se explica solo por la emisi\u00f3n estadounidense. Otros factores inciden: guerras que interrumpen cadenas de suministro, alzas del petr\u00f3leo, pandemias que desorganizan la producci\u00f3n, especulaci\u00f3n financiera o pol\u00edticas internas de cada pa\u00eds. Pero el d\u00f3lar act\u00faa como un amplificador: su condici\u00f3n de moneda de reserva global significa que los costos de las decisiones estadounidenses se socializan a escala planetaria.<\/p>\n<p>Cuando la Reserva Federal sube sus tasas de inter\u00e9s, por ejemplo, los capitales huyen de los pa\u00edses emergentes hacia los bonos del Tesoro, fortaleciendo al d\u00f3lar y debilitando monedas nacionales. Esto encarece las importaciones, incrementa el costo de la deuda externa y golpea directamente a las econom\u00edas perif\u00e9ricas. Es un recordatorio de que la soberan\u00eda monetaria del Sur global est\u00e1 atada a las decisiones de un banco central que responde \u00fanicamente a los intereses de los Estados Unidos, con directivos provenientes del mundo financiero privado y con un presidente designado por el Ejecutivo.<\/p>\n<p><b>El financiamiento invisible<\/b><\/p>\n<p>El resultado es parad\u00f3jico: el mundo entero financia el d\u00e9ficit de los Estados Unidos. El pa\u00eds m\u00e1s endeudado del planeta sigue siendo, al mismo tiempo, el m\u00e1s solvente a los ojos de los mercados. No porque sus cuentas est\u00e9n en orden, sino porque puede pagar siempre en la moneda que solo \u00e9l emite. Es como si todos los dem\u00e1s aceptaran voluntariamente ser acreedores eternos de una potencia que nunca piensa devolverles en oro, sino \u00fanicamente en su propia promesa impresa.<\/p>\n<p><b>\u00bfHasta cu\u00e1ndo?<\/b><\/p>\n<p>La gran pregunta es cu\u00e1nto tiempo puede sostenerse este esquema. Ya existen intentos de construir alternativas: el yuan o RMB chino, las iniciativas de los BRICS para comerciar en monedas locales, o incluso las monedas digitales de bancos centrales. El euro, aunque importante, no ha logrado desplazar al d\u00f3lar de su trono.<\/p>\n<p>La hegemon\u00eda del d\u00f3lar no es solo un asunto econ\u00f3mico: es un dispositivo de poder. Los Estados Unidos no solo imprime la moneda que todos usan; tambi\u00e9n puede bloquear transacciones, aplicar sanciones financieras y excluir a pa\u00edses enteros del sistema de pagos. La guerra y la finanza se entrelazan en un mismo campo de batalla.<\/p>\n<p>Mientras tanto, el resto del mundo asume los costos. Inflaciones importadas, deudas m\u00e1s caras, crisis cambiarias recurrentes. La conclusi\u00f3n es inc\u00f3moda, pero clara: vivimos en un orden en el que la potencia emisora de la moneda mundial gasta lo que no tiene, y el resto del planeta paga la cuenta \u2013 cada vez m\u00e1s, con lo que tampoco tiene: deuda creciente y soberan\u00edas hipotecadas.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s el siglo XXI vea surgir un nuevo equilibrio monetario. Pero mientras el d\u00f3lar siga reinando, la paradoja persistir\u00e1: los Estados Unidos produce d\u00e9ficits, y el mundo entero los financia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En agosto de 1971, Richard Nixon anunci\u00f3 la suspensi\u00f3n de la convertibilidad del d\u00f3lar en oro. 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