{"id":11247,"date":"2025-09-17T09:25:39","date_gmt":"2025-09-17T13:25:39","guid":{"rendered":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/?p=11247"},"modified":"2025-09-17T10:34:03","modified_gmt":"2025-09-17T14:34:03","slug":"una-reunion-en-harlem-malcolm-x-fidel-castro-y-la-lucha-por-palestina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/2025\/09\/17\/una-reunion-en-harlem-malcolm-x-fidel-castro-y-la-lucha-por-palestina\/","title":{"rendered":"Una reuni\u00f3n en Harlem: Malcolm X, Fidel Castro y la lucha por Palestina"},"content":{"rendered":"<p>En septiembre de 1960, en el coraz\u00f3n de la Am\u00e9rica negra, el Hotel Theresa de Harlem se convirti\u00f3 en el escenario de uno de los encuentros m\u00e1s monumentales del mundo.<\/p>\n<p>Cuando Malcolm X y Fidel Castro se reunieron all\u00ed hace 65 a\u00f1os, el propio Harlem se transform\u00f3 en una encrucijada de fervor revolucionario. La cita dejar\u00eda una huella indeleble no solo en la ciudad de Nueva York, sino en todo el mundo, convirti\u00e9ndose en un momento decisivo que ayud\u00f3 a formar la conciencia de generaciones de luchadores por la libertad y aceler\u00f3 el ritmo de la lucha por la liberaci\u00f3n en los Estados Unidos y en todo el mundo.<\/p>\n<p>El encuentro entre Fidel y Malcolm X en el Hotel Theresa no fue una mera sesi\u00f3n fotogr\u00e1fica, sino un potente s\u00edmbolo de una era de revoluci\u00f3n y luchas de liberaci\u00f3n nacional cristalizada en un abrazo entre dos j\u00f3venes revolucionarios que se enfrentaban a la ira del imperio estadounidense y enviaban un poderoso mensaje contra la hegemon\u00eda estadounidense y la opresi\u00f3n racial.<\/p>\n<p>Este acontecimiento, nacido de las circunstancias y el desaf\u00edo, sigue teniendo una profunda relevancia hoy en d\u00eda, especialmente en el contexto de los debates globales sobre la autodeterminaci\u00f3n y la lucha en curso por la liberaci\u00f3n de Palestina. Al igual que la Revoluci\u00f3n Cubana de 1960, que encarn\u00f3 los sue\u00f1os y aspiraciones de los pueblos oprimidos de todo el mundo, la causa palestina y el pueblo de Gaza sirven hoy en d\u00eda de br\u00fajula para quienes buscan cambiar el mundo. El inquebrantable esp\u00edritu de resistencia de Gaza se ha convertido en un poderoso s\u00edmbolo para una nueva generaci\u00f3n de activistas que luchan por la liberaci\u00f3n en todo el mundo.<\/p>\n<p><strong>La hostilidad de los Estados Unidos y la bienvenida de Harlem<\/strong><\/p>\n<p>La visita de Fidel a Nueva York para el 15\u00ba per\u00edodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU fue recibida con hostilidad por parte de las \u00e9lites estadounidenses. Cuando \u00e9l y la delegaci\u00f3n cubana fueron inicialmente alojados en el Hotel Shelburne, en el centro de la ciudad, la direcci\u00f3n exigi\u00f3 un cuantioso dep\u00f3sito en efectivo de 20.000 d\u00f3lares por \u201cda\u00f1os y perjuicios\u201d y el Departamento de Estado de los Estados Unidos restringi\u00f3 sus movimientos. Se trataba de un claro ataque pol\u00edtico, parte de una campa\u00f1a m\u00e1s amplia de los Estados Unidos para aislar a la joven Revoluci\u00f3n Cubana, mientras los sabotajes y los atentados terroristas de la CIA en la isla comenzaban a cobrar impulso.<\/p>\n<p>Fue en ese momento de tensi\u00f3n diplom\u00e1tica cuando un grupo de l\u00edderes negros, entre ellos Malcolm X, intervino. Invitaron a Fidel y a la delegaci\u00f3n cubana a trasladarse al Hotel Theresa, un referente de la vida cultural y pol\u00edtica afroamericana en Harlem. Fidel acept\u00f3, convirtiendo una ofensa diplom\u00e1tica en una poderosa declaraci\u00f3n pol\u00edtica contra el intento de la Administraci\u00f3n Eisenhower de silenciarlo. Al trasladarse a Harlem, Fidel causar\u00eda un dolor de cabeza a Washington al destacar intencionadamente la hipocres\u00eda de una naci\u00f3n que se proclamaba defensora de la democracia y la libertad en el extranjero, mientras que sus ciudadanos negros se enfrentaban a una segregaci\u00f3n y opresi\u00f3n sist\u00e9micas en su propio pa\u00eds.<\/p>\n<p>El ambiente en Harlem era electrizante. Miles de personas, desafiando la lluvia, se reunieron frente al Hotel Theresa para vitorear al l\u00edder revolucionario, lo que demostraba el apoyo popular de los afroamericanos a la lucha de Cuba contra el imperialismo estadounidense.<\/p>\n<p>Como el propio Malcolm X escribi\u00f3 m\u00e1s tarde en su autobiograf\u00eda, Fidel \u201clogr\u00f3 un golpe psicol\u00f3gico sobre el Departamento de Estado de los Estados Unidos cuando lo confin\u00f3 a Manhattan, sin imaginar que se quedar\u00eda en Harlem y causar\u00eda tal impresi\u00f3n entre los negros\u201d. Rosemari Mealy, en su obra <i>Fidel y Malcolm X: Recuerdos de un encuentro<\/i>, destaca el profundo significado de esta medida.<\/p>\n<p>Se\u00f1ala que el encuentro simboliz\u00f3 \u201cel respeto que ambos hombres se profesaban mutuamente\u201d y su lucha compartida por la autodeterminaci\u00f3n y la liberaci\u00f3n nacional. Para los miles de personas que se reunieron fuera del hotel, \u201ccomenz\u00f3 a gestarse la idea de que Castro vendr\u00eda aqu\u00ed para quedarse porque hab\u00eda descubierto, como la mayor\u00eda de los negros, el trato desagradable que se daba a los desfavorecidos en el centro de la ciudad\u201d. Fidel era visto como un revolucionario que hab\u00eda \u201cmandado al infierno a la Am\u00e9rica blanca\u201d, como lo expres\u00f3 un peri\u00f3dico negro contempor\u00e1neo. Este poderoso sentimiento reson\u00f3 profundamente en la comunidad.<\/p>\n<p><strong>Encuentro antiimperialista en el coraz\u00f3n de Harlem<\/strong><\/p>\n<p>El encuentro en el Hotel Theresa fue un momento crucial en la historia del internacionalismo y la solidaridad antiimperialista. Demostr\u00f3 una clara comprensi\u00f3n de que la lucha contra la opresi\u00f3n racial y por los derechos humanos en los Estados Unidos estaba indisolublemente ligada a la lucha contra el colonialismo y el imperialismo en el extranjero. Este es un tema central explorado por acad\u00e9micos como Rosemari Mealy en su trabajo, que recopila relatos y reflexiones de primera mano, destacando c\u00f3mo la reuni\u00f3n simboliz\u00f3 una era de descolonizaci\u00f3n y luchas por los derechos humanos entre los pueblos negros y del Tercer Mundo a nivel mundial. Fue un poderoso rechazo a la narrativa de la Guerra Fr\u00eda que trataba de presentar estos movimientos como aislados e ileg\u00edtimos.<\/p>\n<p>La reuni\u00f3n puso de manifiesto la hipocres\u00eda de las afirmaciones de los Estados Unidos de ser un faro de libertad, mientras que sus propios ciudadanos negros se enfrentaban a una segregaci\u00f3n y una violencia sist\u00e9micas, no solo en el sur de los Estados Unidos bajo Jim Crow, sino incluso en los centros urbanos del norte del pa\u00eds. La decisi\u00f3n de Fidel de trasladarse a Harlem y sus posteriores reuniones con l\u00edderes mundiales como Jawaharlal Nehru, de la India, y Gamal Abdel Nasser, de Egipto, desde su \u201cnueva sede\u201d lo transformaron de una figura hemisf\u00e9rica en una figura mundial. Como escribe Simon Hall en <i>Ten Days in Harlem<\/i>, las acciones de Fidel pusieron de relieve que \u201cla mancha de la segregaci\u00f3n segu\u00eda viva en el norte urbano\u201d y situaron la pol\u00edtica del antiimperialismo y la igualdad racial en el centro de la Guerra Fr\u00eda. La imagen del Hotel Theresa, un establecimiento propiedad de negros, que serv\u00eda de centro neur\u00e1lgico para los l\u00edderes mundiales que desafiaban el poder de los Estados Unidos, era una manifestaci\u00f3n tangible del auge del proyecto del Tercer Mundo de soberan\u00eda e independencia en ciernes.<\/p>\n<p>El 24 de septiembre, el ambiente en la habitaci\u00f3n de Fidel en el Hotel Theresa era el\u00e9ctrico, una peque\u00f1a habitaci\u00f3n rebosante de la energ\u00eda de una joven revoluci\u00f3n. Estaba abarrotada de guerrilleros cubanos, j\u00f3venes que hab\u00edan descendido de las monta\u00f1as de la Sierra Maestra menos de dos a\u00f1os antes. A sus 34 a\u00f1os, el propio Fidel era un torbellino de movimiento; su famosa barba y su uniforme verde oliva irradiaban una energ\u00eda inquieta. La habitaci\u00f3n, abarrotada de borradores de su pr\u00f3ximo discurso ante la ONU y cables de noticias esparcidos, serv\u00eda de cuartel general improvisado. Frente a \u00e9l se sentaba Malcolm X, de 35 a\u00f1os, quien, con un elegante traje y una presencia igualmente imponente, encarnaba el cada vez m\u00e1s militante movimiento de liberaci\u00f3n negra dentro de los Estados Unidos. El encuentro fue un intercambio profundo, aunque breve, entre dos hombres que reconoc\u00edan en el otro el reflejo de sus propias luchas, una lucha compartida por lo que Fidel llamar\u00eda dos d\u00edas despu\u00e9s, en su hist\u00f3rico discurso de cuatro horas ante la ONU, \u201cla plena dignidad humana\u201d de todos los pueblos oprimidos. Solo se permiti\u00f3 la entrada a unos pocos periodistas negros, ante los cuales Fidel, hablando en ingl\u00e9s, expres\u00f3 su admiraci\u00f3n por la resistencia de los afroamericanos. \u201cAdmiro esto\u201d, dijo. \u201cSu pueblo vive aqu\u00ed y se enfrenta a esta propaganda todo el tiempo y, sin embargo, lo entiende. Esto es muy interesante\u201d. La respuesta de Malcolm X fue sucinta y contundente: \u201cSomos veinte millones y siempre lo entendemos\u201d. Al salir del hotel, frente a una multitud de periodistas hostiles que le preguntaban por su simpat\u00eda hacia los cubanos, Malcolm X respondi\u00f3 desafiante: \u201cPor favor, no nos digan qui\u00e9nes deben ser nuestros amigos y qui\u00e9nes nuestros enemigos\u201d.<\/p>\n<p>Aunque Fidel y Malcolm X nunca volver\u00edan a verse en persona, sus vidas se entrelazaron a trav\u00e9s de un compromiso compartido con el internacionalismo. Solo unos a\u00f1os despu\u00e9s de su hist\u00f3rico encuentro, Malcolm X viajar\u00eda a Gaza, donde se reuni\u00f3 con la reci\u00e9n formada Organizaci\u00f3n para la Liberaci\u00f3n de Palestina (OLP) y escribi\u00f3 su impactante ensayo \u201cLa l\u00f3gica sionista\u201d, en el que describ\u00eda el sionismo como \u201cuna nueva forma de colonialismo\u201d. Esta solidaridad reflejaba la de la Revoluci\u00f3n Cubana; delegaciones cubanas anteriores, entre las que se encontraban Ra\u00fal Castro y el Che Guevara, tambi\u00e9n hab\u00edan visitado Gaza, y Cuba se convertir\u00eda en uno de los primeros pa\u00edses en reconocer tanto a la OLP como al Estado palestino.<\/p>\n<p><strong>De Harlem a Palestina<\/strong><\/p>\n<p>Los ecos del encuentro de 1960 resuenan con fuerza en el pr\u00f3ximo 80\u00ba per\u00edodo de sesiones de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Los principios fundamentales que definieron el encuentro entre Fidel y Malcolm X, la autodeterminaci\u00f3n, el antiimperialismo y la plena dignidad de los pueblos oprimidos, est\u00e1n siendo hoy objeto de una intensa controversia. Esto es m\u00e1s evidente en el genocidio que se est\u00e1 produciendo en Palestina, donde durante casi dos a\u00f1os Israel, con el apoyo inquebrantable de los Estados Unidos, ha tratado de erradicar al pueblo palestino en Gaza mediante una brutal campa\u00f1a de guerra sin fin, asedio y hambruna provocada por el hombre.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, la lucha de los palestinos refleja el bloqueo opresivo y el asedio genocida que Cuba ha soportado durante d\u00e9cadas. Mientras que la lucha de Cuba contra el bloqueo y las sanciones de los Estados Unidos ha sido una prolongada guerra de desgaste, marcada por una calculada desaparici\u00f3n del ciclo de noticias, la experiencia palestina ha sido una carnicer\u00eda constante y visceral. Los medios de comunicaci\u00f3n estadounidenses y occidentales deslegitiman constantemente la realidad de ambos pueblos, pero difieren en su visibilidad inmediata y brutal. La solidaridad que Malcolm X mostr\u00f3 hacia Cuba, al ver en Fidel un alma gemela en la lucha contra el poderoso imperio estadounidense, es el mismo esp\u00edritu que anima hoy a los movimientos pro palestinos. Al igual que Fidel y Malcolm X reconocieron su causa com\u00fan, una nueva generaci\u00f3n de activistas de todo el mundo vincula cada vez m\u00e1s la lucha palestina a sus propios movimientos anticolonialistas, antirracistas y de liberaci\u00f3n. En todos los continentes, la bandera palestina y la keffiyeh se han vuelto inseparables de la lucha por la autodeterminaci\u00f3n. Millones de j\u00f3venes de todo el mundo desaf\u00edan hoy en d\u00eda el dominio de la hegemon\u00eda estadounidense y reorientan el debate sobre el derecho humano fundamental de todos los pueblos oprimidos a vivir libres del imperialismo a trav\u00e9s del prisma de la lucha palestina.<\/p>\n<p>La din\u00e1mica de la reuni\u00f3n de 1960 se refleja en los debates actuales en la ONU. El Gobierno de los Estados Unidos sigue utilizando su poder para reprimir a la oposici\u00f3n y castigar a quienes desaf\u00edan su agenda de pol\u00edtica exterior, en particular en lo que respecta a Palestina. La decisi\u00f3n sin precedentes tomada el 29 de agosto de 2025 por el secretario de Estado Marco Rubio <a href=\"https:\/\/www.state.gov\/releases\/office-of-the-spokesperson\/2025\/08\/trump-administration-reaffirms-commitment-to-not-reward-terrorism-and-revokes-visas-of-palestinian-officials-ahead-of-unga\">de denegar visados a toda la delegaci\u00f3n palestina<\/a> es un claro ejemplo de ello. En una declaraci\u00f3n, Rubio dej\u00f3 claro que los Estados Unidos utilizar\u00e1 su autoridad en materia de visados para promover su agenda pol\u00edtica, afirmando que \u201credunda en inter\u00e9s de nuestra seguridad nacional exigir responsabilidades a la OLP y a la Autoridad Palestina por no cumplir sus compromisos y por socavar las perspectivas de paz\u201d.<\/p>\n<p>Este acto de aislamiento diplom\u00e1tico, muy similar al trato que recibi\u00f3 Fidel en 1960, tiene por objeto deslegitimar la causa palestina e impedir que siga ganando terreno en la escena internacional. A pesar de las contradicciones que plantea el papel de la Autoridad Palestina como \u00fanico representante del pueblo palestino en la ONU, es importante reconocer que se trata de un intento de silenciar a un pueblo cuya propia existencia est\u00e1 bajo asedio. Sin embargo, la cuesti\u00f3n m\u00e1s candente es que la respuesta de la comunidad internacional al genocidio que se est\u00e1 produciendo en Gaza debe ir m\u00e1s all\u00e1 de simples expresiones de simpat\u00eda. Aunque varios pa\u00edses europeos y aliados de los Estados Unidos est\u00e1n dispuestos a reconocer formalmente la condici\u00f3n de Estado palestino, este gesto por s\u00ed solo no ser\u00e1 suficiente para poner fin al genocidio y a la hambruna provocada por el hombre. La ONU debe ir m\u00e1s all\u00e1 del reconocimiento simb\u00f3lico y tomar medidas concretas. Como m\u00ednimo, esto debe incluir sanciones contra Israel y un esfuerzo concertado para poner fin al bloqueo de Gaza. Adem\u00e1s, bas\u00e1ndose en el derecho internacional y en las acusaciones de cr\u00edmenes de guerra y cr\u00edmenes contra la humanidad, se debe rechazar la presencia de Netanyahu o de cualquier representante israel\u00ed en la Asamblea General de la ONU. \u00bfC\u00f3mo puede la ONU acoger de forma cre\u00edble a personas que han sido declaradas responsables de dise\u00f1ar y ejecutar atrocidades masivas?<\/p>\n<p>La lucha por Palestina hoy en d\u00eda, similar a la lucha de Cuba contra el bloqueo, es una lucha por la autodeterminaci\u00f3n. Las lecciones de la reuni\u00f3n entre Fidel y Malcolm X son claras: la solidaridad entre movimientos es un arma poderosa contra el imperialismo. Sesenta y cinco a\u00f1os despu\u00e9s, seguimos inspir\u00e1ndonos en esa breve pero monumental reuni\u00f3n en Harlem, aprendiendo que la solidaridad no es un mero gesto, sino una herramienta vital en la lucha por la liberaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En septiembre de 1960, en el coraz\u00f3n de la Am\u00e9rica negra, el Hotel Theresa de Harlem se convirti\u00f3 en el escenario de uno de los encuentros m\u00e1s monumentales del mundo. Cuando Malcolm X y Fidel Castro se reunieron all\u00ed hace 65 a\u00f1os, el propio Harlem se transform\u00f3 en una encrucijada de fervor revolucionario. 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