{"id":11133,"date":"2025-09-03T11:51:00","date_gmt":"2025-09-03T15:51:00","guid":{"rendered":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/?p=11133"},"modified":"2025-09-04T12:13:49","modified_gmt":"2025-09-04T16:13:49","slug":"desarrollo-en-punto-muerto-la-rigidez-fiscal-como-limite-estructural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/2025\/09\/03\/desarrollo-en-punto-muerto-la-rigidez-fiscal-como-limite-estructural\/","title":{"rendered":"Desarrollo en punto muerto: la rigidez fiscal como l\u00edmite estructural"},"content":{"rendered":"<p>A partir de la d\u00e9cada de 1990, se impuso una nueva forma de desarrollo a los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina. En Brasil, el modelo de industrializaci\u00f3n basado en el desarrollismo, que hab\u00eda marcado la trayectoria econ\u00f3mica del pa\u00eds entre 1930 y 1980, quedar\u00eda atr\u00e1s. A partir de entonces, las orientaciones para el crecimiento econ\u00f3mico, el papel del Estado y la gesti\u00f3n de las finanzas p\u00fablicas seguir\u00edan una l\u00f3gica de inspiraci\u00f3n liberal.<\/p>\n<p>Un hito fundamental de esta transici\u00f3n fue el llamado Consenso de Washington, celebrado en 1989 en la capital de los Estados Unidos. Esta reuni\u00f3n congreg\u00f3 a t\u00e9cnicos en econom\u00eda y desarrollo vinculados al Gobierno estadounidense, adem\u00e1s de representantes de instituciones multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).<\/p>\n<p>Durante esta conferencia, se establecieron principios que pasaron a orientar las estrategias econ\u00f3micas y de desarrollo de los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina. En lo que respecta a la pol\u00edtica fiscal, se recomendaba una gesti\u00f3n presupuestaria austera para garantizar la estabilidad macroecon\u00f3mica.<\/p>\n<p>A partir de estas bases del Consenso de Washington se orientaron las pol\u00edticas econ\u00f3micas en Brasil, especialmente a partir del primer gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-1998), adoptando un enfoque centrado en el ajuste fiscal, aunque inicialmente el Gobierno no tuvo \u00e9xito en el control del gasto p\u00fablico.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta orientaci\u00f3n no se limit\u00f3 a la adopci\u00f3n de medidas econ\u00f3micas a corto plazo, sino que se incorpor\u00f3 de manera m\u00e1s profunda al institucionalizarse en el ordenamiento jur\u00eddico del pa\u00eds, mediante leyes y marcos regulatorios que consolidaron los principios de la disciplina fiscal como fundamentos permanentes de la gesti\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>Uno de los principales instrumentos de esta institucionalizaci\u00f3n fue la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF). Aprobada en 2000, impone l\u00edmites al gasto en personal, exige metas fiscales anuales y proh\u00edbe la creaci\u00f3n de gastos permanentes sin la previsi\u00f3n de los ingresos correspondientes. Adem\u00e1s, esta ley llega incluso a tipificar como delito algunos incumplimientos de sus normas, lo que puede acarrear sanciones administrativas, como restricciones a las transferencias voluntarias entre los entes de la Federaci\u00f3n, adem\u00e1s de responsabilizar pol\u00edtica y penalmente, en base a otras legislaciones, conductas como ordenar gastos no autorizados o asumir obligaciones sin respaldo financiero.<\/p>\n<p>La aprobaci\u00f3n de la LRF consolid\u00f3 institucionalmente las directrices que ya se ven\u00edan adoptando en la conducci\u00f3n de la pol\u00edtica fiscal, como la implementaci\u00f3n de la pol\u00edtica de metas de <i>super\u00e1vit <\/i>primario iniciada en 1999, durante el segundo mandato de Fernando Henrique Cardoso (1999-2002). La LRF, por lo tanto, vino a dar respaldo legal y permanente a este modelo de disciplina fiscal centrado en el control riguroso de las cuentas p\u00fablicas.<\/p>\n<p>La institucionalizaci\u00f3n del control de las cuentas p\u00fablicas y su elevaci\u00f3n a prioridad central de la pol\u00edtica fiscal se mantuvo de forma continua por todos los gobiernos posteriores, sin excepci\u00f3n, incluidos los mandatos de Lula (2003-2010) y Dilma Rousseff (2011-2016), que, a pesar de su orientaci\u00f3n progresista y de ampliar la participaci\u00f3n de la inversi\u00f3n p\u00fablica en la econom\u00eda, mantuvieron los compromisos con la responsabilidad fiscal.<\/p>\n<p>El auge de la rigidez fiscal se manifest\u00f3 con la aprobaci\u00f3n, en 2016, de la Enmienda Constitucional 95, la Ley del Techo de Gasto P\u00fablico, justo despu\u00e9s del golpe jur\u00eddico-parlamentario contra la entonces presidenta Dilma. Esta pol\u00edtica fue aprobada durante el Gobierno de Michel Temer y continu\u00f3 durante el Gobierno de Jair Bolsonaro. Esta ley instaur\u00f3 un modelo extremo de contenci\u00f3n fiscal al congelar, durante 20 a\u00f1os, el total de los gastos primarios del Gobierno federal, permitiendo su correcci\u00f3n solo por la inflaci\u00f3n del a\u00f1o anterior. Se trat\u00f3 de una pol\u00edtica sin parang\u00f3n en otras econom\u00edas del mundo, tanto por su duraci\u00f3n como por la rigidez de sus criterios, que no ten\u00edan en cuenta el crecimiento demogr\u00e1fico, los cambios en las demandas sociales y el propio dinamismo de la econom\u00eda. Algunos gastos obligatorios, como los de previsi\u00f3n social, por ejemplo, tienden a crecer por encima de la inflaci\u00f3n, pero esta limitaci\u00f3n impone recortes significativos en los gastos discrecionales, lo que afecta directamente a las inversiones en \u00e1reas esenciales como la salud, la educaci\u00f3n y la infraestructura. En casos m\u00e1s dr\u00e1sticos, ha dado lugar a la paralizaci\u00f3n completa de pol\u00edticas p\u00fablicas, como el programa de vivienda Minha Casa Minha Vida, en el a\u00f1o 2017, lo que pone de manifiesto los profundos impactos sociales de la adopci\u00f3n de un r\u00e9gimen fiscal tan restrictivo.<\/p>\n<p>Si el mantenimiento de la rigidez de la pol\u00edtica fiscal no satisface las necesidades de sus pueblos, \u00bfc\u00f3mo se legitima ante la sociedad y cu\u00e1l es su funci\u00f3n? La rigidez de la pol\u00edtica fiscal se basa en teor\u00edas econ\u00f3micas que defienden que el equilibrio de las cuentas p\u00fablicas es una condici\u00f3n esencial para realizar inversiones y atraer capital extranjero, elementos que impulsar\u00edan el crecimiento econ\u00f3mico. Este argumento cobra fuerza en la sociedad al acercarse a la l\u00f3gica de las finanzas dom\u00e9sticas, seg\u00fan la cual no se debe gastar m\u00e1s de lo que se gana y es necesario ahorrar para poder invertir en el futuro, una comparaci\u00f3n bastante intuitiva y f\u00e1cilmente comprensible para la poblaci\u00f3n. Sin embargo, esta analog\u00eda simplifica excesivamente la realidad, ya que la econom\u00eda p\u00fablica funciona de manera distinta a la econom\u00eda dom\u00e9stica. Cuando est\u00e1n bien planificadas, las inversiones estatales \u2013 como las pol\u00edticas de transferencia de ingresos o las obras de infraestructura \u2013 pueden dinamizar la econom\u00eda, generar empleo y aumentar la recaudaci\u00f3n a medio plazo, contribuyendo precisamente al equilibrio fiscal que se busca preservar.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de su legitimidad, es importante observar el papel que desempe\u00f1a la rigidez de la pol\u00edtica fiscal. Esta act\u00faa para limitar el gasto p\u00fablico y buscar constantemente la generaci\u00f3n de <i>super\u00e1vits <\/i>primarios, es decir, saldos positivos entre la recaudaci\u00f3n y los gastos, sin tener en cuenta los financieros. En la pr\u00e1ctica, este <i>super\u00e1vit<\/i> se destina prioritariamente a atender los intereses del capital que devenga intereses, ya que se destina al pago de intereses y amortizaciones de la deuda p\u00fablica. Se trata, por lo tanto, de un engranaje que garantiza la remuneraci\u00f3n continua de los acreedores del Estado, concentrando recursos que podr\u00edan destinarse a pol\u00edticas p\u00fablicas e inversiones sociales.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la rigidez fiscal ejerce un papel de control social, al restringir la capacidad del Estado para ampliar la oferta de servicios p\u00fablicos y hacer efectivos los derechos sociales, como la salud, la educaci\u00f3n, la seguridad social y la asistencia social. Seguir estrictamente las reglas fiscales no solo impide avances en estas \u00e1reas, sino que puede significar importantes retrocesos. Un ejemplo claro se produjo en 2023, durante el tercer mandato del gobierno de Lula (2023-2026), cuando, bajo la presi\u00f3n de mantener el equilibrio fiscal, el Gobierno estableci\u00f3 un l\u00edmite del 2,5% para el aumento real del salario m\u00ednimo, independientemente del crecimiento del PIB, una medida que, en la pr\u00e1ctica, frena la revalorizaci\u00f3n del trabajo y el aumento de los ingresos de los m\u00e1s pobres. Esta medida afect\u00f3 a otros derechos sociales, ya que es el salario m\u00ednimo el que marca las pensiones y jubilaciones y prestaciones como el Beneficio de Prestaci\u00f3n Continuada (BPC), que reciben las personas mayores de 65 a\u00f1os con bajos ingresos que no tienen derecho a la jubilaci\u00f3n y las personas con discapacidad.<\/p>\n<p>Esta fue la soluci\u00f3n del Gobierno para cumplir con las normas del Nuevo Marco Fiscal (NAF), aprobado en 2023, que, aunque supone una flexibilizaci\u00f3n con respecto a la extrema rigidez del Techo de Gasto P\u00fablico, sigue imponiendo importantes limitaciones a la pol\u00edtica fiscal. El NAF sustituye la congelaci\u00f3n del gasto por una regla de crecimiento vinculada a la recaudaci\u00f3n, permitiendo que el gasto primario crezca hasta un 70% del aumento de los ingresos primarios del a\u00f1o anterior. Sin embargo, este crecimiento est\u00e1 limitado a un techo real del 2,5% anual, incluso si la recaudaci\u00f3n crece por encima de ese porcentaje. Adem\u00e1s, el nuevo r\u00e9gimen mantiene metas de <i>super\u00e1vit <\/i>primario bastante austeras.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, esta rigidez en la pol\u00edtica fiscal que acompa\u00f1a al pa\u00eds desde principios de la d\u00e9cada de 1990 act\u00faa como un obst\u00e1culo estructural para el desarrollo aut\u00f3nomo del pa\u00eds, al dificultar la implementaci\u00f3n de pol\u00edticas s\u00f3lidas de inversi\u00f3n p\u00fablica en \u00e1reas estrat\u00e9gicas como infraestructura, ciencia y tecnolog\u00eda y en programas de reindustrializaci\u00f3n. Esto refuerza un modelo de dependencia econ\u00f3mica y tecnol\u00f3gica, en el que el pa\u00eds sigue subordinado a din\u00e1micas externas y sin instrumentos suficientes para construir un proyecto soberano de desarrollo.<\/p>\n<p>Ante este escenario, para poder concebir un proyecto de desarrollo efectivo para Brasil y para gran parte de los pa\u00edses del Sur Global, resulta indispensable recuperar el control soberano sobre la pol\u00edtica fiscal, de modo que deje de ser un instrumento de sumisi\u00f3n a los intereses del capital financiero y pase a servir directamente al bienestar de la poblaci\u00f3n. Esto significa flexibilizar las restricciones que hoy limitan las inversiones p\u00fablicas y volver a situar la pol\u00edtica fiscal como herramienta estrat\u00e9gica para promover la justicia social, reducir las desigualdades y construir econom\u00edas m\u00e1s resilientes y orientadas a las necesidades reales de sus pueblos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A partir de la d\u00e9cada de 1990, se impuso una nueva forma de desarrollo a los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina. En Brasil, el modelo de industrializaci\u00f3n basado en el desarrollismo, que hab\u00eda marcado la trayectoria econ\u00f3mica del pa\u00eds entre 1930 y 1980, quedar\u00eda atr\u00e1s. 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