{"id":10645,"date":"2025-06-12T11:22:10","date_gmt":"2025-06-12T15:22:10","guid":{"rendered":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/?p=10645"},"modified":"2025-06-12T11:22:10","modified_gmt":"2025-06-12T15:22:10","slug":"a-diez-anos-del-ni-una-menos-feminismo-resistencia-y-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/2025\/06\/12\/a-diez-anos-del-ni-una-menos-feminismo-resistencia-y-futuro\/","title":{"rendered":"A diez a\u00f1os del Ni Una Menos: feminismo, resistencia y futuro"},"content":{"rendered":"<p><b>El grito que anim\u00f3 los fueguitos ya encendidos<\/b><\/p>\n<p>El 3 de junio de 2015, el asesinato de Chiara P\u00e1ez, una adolescente santafesina embarazada, a manos de su novio, se convirti\u00f3 en la chispa de una de las movilizaciones m\u00e1s contundentes de la historia reciente en Argentina. Bajo la consigna #NiUnaMenos, una multitud sali\u00f3 a las calles para decir basta a los femicidios y a todas las formas de violencia machista. Ese d\u00eda constituy\u00f3 un nudo del proceso de organizaci\u00f3n feminista, que ven\u00eda despleg\u00e1ndose desde la vuelta de la democracia en territorios, sindicatos, en instituciones sanitarias y educativas, dentro y fuera del estado. Fue una convocatoria multitudinaria, que dio inicio a un ciclo de movilizaci\u00f3n social feminista de impugnaci\u00f3n al neoliberalismo, que pronto se expandi\u00f3 por Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Desde entonces, <i>Ni Una Menos<\/i> dej\u00f3 de ser solo una frase. Se volvi\u00f3 una consigna transversal, intergeneracional y continental. En las plazas de Buenos Aires, Lima, Santiago, Montevideo o Ciudad de M\u00e9xico, miles de mujeres y disidencias comenzaron a organizarse. Surgieron asambleas, redes de acompa\u00f1amiento, colectivas art\u00edsticas, huelgas feministas y campa\u00f1as por la legalizaci\u00f3n del aborto donde a\u00fan no exisit\u00edan. Con ello se crearon las condiciones de reaparici\u00f3n de un sujeto pol\u00edtico que hab\u00eda tenido una fuerte presencia desde mediados de la d\u00e9cada de 1970 y durante toda la d\u00e9cada posterior: el feminismo popular latinoamericano, que convirti\u00f3 el dolor en organizaci\u00f3n y la bronca en fuerza transformadora.<\/p>\n<p><b>\u201cTrabajadoras somos todas\u201d: entre la violencia de g\u00e9nero y la violencia econ\u00f3mica<\/b><\/p>\n<p>Desde sus inicios, el movimiento <i>Ni Una Menos<\/i> dej\u00f3 en claro que la violencia machista no puede entenderse de forma aislada: est\u00e1 profundamente conectada con la desigualdad econ\u00f3mica, la precarizaci\u00f3n del trabajo, el endeudamiento y las m\u00faltiples formas de explotaci\u00f3n que afectan en especial a mujeres y disidencias. Pero adem\u00e1s forj\u00f3 una escena de rearticulaci\u00f3n de la energ\u00eda feminista en cada uno de los territorios de la vida social, organizativa y pol\u00edtica.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de los paros internacionales de mujeres \u2014impulsados desde el 2016 por una asamblea dinamizada por colectivas feministas, movimientos sociales, sindicatos, partidos pol\u00edticos, colectivos de diversidad sexo gen\u00e9rica, redes antirracistas, agrupaciones migrantes\u2014 se amplific\u00f3 la consigna: <i>\u201cSi nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras\u201d<\/i>. La huelga feminista interpel\u00f3 al sistema econ\u00f3mico desde una perspectiva radical. Se visibiliz\u00f3 que las tareas de cuidado, mayormente no remuneradas y feminizadas, sostienen el funcionamiento del capitalismo. Se reclam\u00f3 que <i>trabajadoras somos todas<\/i>, no solo en el empleo formal, sino en cada espacio donde se produce y reproduce la vida.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, <i>Ni Una Menos<\/i> incorpor\u00f3 la denuncia de las deudas como forma de sujeci\u00f3n: muchas mujeres son forzadas a endeudarse para sobrevivir o para cubrir lo que el Estado no garantiza. Esa violencia econ\u00f3mica es tambi\u00e9n violencia de g\u00e9nero. As\u00ed, el feminismo propuso un marco nuevo para pensar la justicia social: no puede haber emancipaci\u00f3n sin redistribuci\u00f3n, ni libertad sin autonom\u00eda econ\u00f3mica.<\/p>\n<p><b>No es libertad, es neoliberalismo. La guerra contra la justicia social<\/b><\/p>\n<p>A diez a\u00f1os del primer 3J, el feminismo enfrenta no solo sus hist\u00f3ricas luchas, sino tambi\u00e9n una ofensiva conservadora global que busca deslegitimar los transfeminismos y todas formas de movilizaci\u00f3n popular de la \u00faltima d\u00e9cada, como parte de un refuerzo ideol\u00f3gico de las derechas radicalizadas en el rearme del neoliberalismo financiero, en su fase m\u00e1s extrema y neocolonial.<\/p>\n<p>En 2024, el gobierno de Javier Milei en Argentina asumi\u00f3 con la promesa de realizar \u201cel ajuste m\u00e1s grande del mundo\u201d. Del total de gastos que cayeron en 2024, las jubilaciones y pensiones contributivas soportaron el 24%, la inversi\u00f3n real directa vinculada a la obra p\u00fablica el 15 %, las transferencias a provincias el 16%, los subsidios a la energ\u00eda el 10%, programas sociales el 11% y salarios el 8%.<\/p>\n<p>Bajo el discurso de la \u201clibertad\u201d individual, la austeridad fiscal y la \u201cmotosierra\u201d, se oculta una pol\u00edtica de destrucci\u00f3n del estado y de ajuste estructural que golpea a los sectores m\u00e1s vulnerables: jubilados con haberes que han perdido frente a la inflaci\u00f3n hasta un 35%, sumado a la reducci\u00f3n de medicamentos esenciales otorgados de manera gratuita, y un aumento de la pobreza del 29.7% entre los mayores de 65 a\u00f1os; mujeres y disidencias abandonadas por un Estado que desfinancia programas de salud sexual, asistencia ante la violencia de g\u00e9nero y promueve discursos de odio; personas con discapacidad que ven recortadas pensiones, prestaciones m\u00e9dicas y acompa\u00f1amientos esenciales para su vida cotidiana.<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n incluye desde recortes presupuestarios en pol\u00edticas de g\u00e9nero hasta la criminalizaci\u00f3n de las militancias feministas y la amplificaci\u00f3n de la violencia social y callejera hacia diversidades sexo gen\u00e9ricas. Se intenta volver al discurso de la familia tradicional, cuestionar la Educaci\u00f3n Sexual Integral y borrar el lenguaje inclusivo. Esta embestida conservadora tambi\u00e9n se apoya en el descr\u00e9dito de los logros conquistados: el aborto legal, las leyes de identidad de g\u00e9nero, los cupos laborales para personas trans.<\/p>\n<p>En nombre del \u201corden\u201d fiscal, tambi\u00e9n se desmantela la econom\u00eda popular con la eliminaci\u00f3n de pol\u00edticas de apoyo a cooperativas y trabajadores informales, empujando a miles a la indigencia. Al mismo tiempo, se persigue la memoria, verdad y justicia: se desmantelan las pol\u00edticas de derechos humanos, se deslegitima a los organismos hist\u00f3ricos y se niega el terrorismo de Estado. Y se promueve un desfinanciamiento y asfixia salarial del personal estatal en \u00e1reas destinadas al cuidado, entre las que figuran salud y educaci\u00f3n, por considerarlas un gasto, as\u00ed como tambi\u00e9n aquellas espec\u00edficas de promoci\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico y t\u00e9cnico del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Estas acciones no representan una libertad real, sino una ofensiva neoliberal que convierte derechos en privilegios, redistribuye poder y recursos hacia los sectores concentrados de poder, vac\u00eda el rol del Estado y ataca el coraz\u00f3n mismo de la justicia social conquistada en d\u00e9cadas de lucha.<\/p>\n<p>Frente a este panorama, el movimiento feminista se enfrenta a una nueva encrucijada: c\u00f3mo sostener sus conquistas, cuidar sus espacios y responder al odio con m\u00e1s organizaci\u00f3n y m\u00e1s calle. Las redes construidas durante estos diez a\u00f1os ser\u00e1n claves para resistir. Pero tambi\u00e9n se hace necesario renovar estrategias, sumar nuevas voces y reforzar la articulaci\u00f3n con otros movimientos sociales.<\/p>\n<p><b>A 10 a\u00f1os del Ni Una Menos: Unificar las luchas frente al avance del neo fascismo<\/b><\/p>\n<p>El feminismo no es solo una lucha por los derechos de las mujeres. Es, hoy m\u00e1s que nunca, una trinchera contra todas las formas de autoritarismo y exclusi\u00f3n. En un contexto global donde avanzan proyectos pol\u00edticos de corte neofascista \u2013 xen\u00f3fobos, antifeministas y antiderechos \u2013 , el desaf\u00edo es claro: construir una unidad amplia, plural y combativa que enfrente el odio desde abajo.<\/p>\n<p>A diez a\u00f1os del <i>Ni Una Menos<\/i>, en un escenario dif\u00edcil para la estrategia callejera, las organizaciones feministas convocaron a unificar las luchas en defensa de los jubilados, que desde hace meses se movilizan y enfrentan la represi\u00f3n semanal del gobierno libertario, pero tambi\u00e9n de todos los golpeados por este proyecto pol\u00edtico destinado a restituir el poder de clase en beneficio a los sectores concentrados de poder, principalmente el financiero.<\/p>\n<p>El 4 de junio de 2025, una amplia y diversa multitud se moviliz\u00f3 frente al Congreso argentino para protestar contra los recortes presupuestarios impulsados por el presidente Javier Milei. La marcha reuni\u00f3 a jubilados, docentes, cient\u00edficos, m\u00e9dicos, personas con discapacidad, movimientos sociales y feministas, unificando reclamos que antes se manifestaban por separado.<\/p>\n<p>La experiencia feminista de esta d\u00e9cada demostr\u00f3 que es posible cambiar las reglas del juego. Pero tambi\u00e9n ha mostrado una sensibilidad extraordinaria para auscultar los conflictos que la sociedad despliega frente a los procesos de despojo de derechos y de destrucci\u00f3n de las condiciones de vida de las mayor\u00edas populares.<\/p>\n<p>El \u00faltimo 4J, convocado por <i>Ni Una Menos,<\/i> la calle volvi\u00f3 a ser un territorio de resistencia, quiz\u00e1s la m\u00e1s plebeya de los \u00faltimos diez a\u00f1os en esta fecha, sostenida muy especialmente por las redes econ\u00f3micas y pol\u00edticas desplegadas en barrios populares. A pesar del objetivo de este neoliberalismo libertario de quebrar todas las tramas de solidaridad comunitaria, de desanimar todas las formas de participaci\u00f3n pol\u00edtica y social, all\u00ed estaban junto a sus compa\u00f1eras, fundidas en un abrazo con las trabajadoras del Garraham en lucha \u2013 principal centro de atenci\u00f3n pedi\u00e1trica de alta complejidad de la Argentina \u2013, las familias de personas con discapacidad que vienen siendo objeto de ataques por parte de funcionarios de gobierno, y trabajadoras que se movilizaron con sus sindicatos.<\/p>\n<p>En la plaza, tambi\u00e9n confluyeron las compa\u00f1eras feministas de la mesa ecum\u00e9nica que acompa\u00f1a sistem\u00e1ticamente la movilizaci\u00f3n de los jubilados, y no falt\u00f3 la comunidad travesti-trans que desde el 2014 se encuentran articuladas en el reclamo de la reparaci\u00f3n hist\u00f3rica travesti-trans por la persecuci\u00f3n sistem\u00e1tica y violencia institucional de la que han sido hist\u00f3ricamente objeto.<\/p>\n<p>Fue adem\u00e1s una plaza que nos record\u00f3 que, frente al miedo y la sensaci\u00f3n de intemperie y desaz\u00f3n, hay una fuerza m\u00e1s poderosa: la solidaridad, la empat\u00eda, la resistencia y la organizaci\u00f3n popular. Porque unidas, reorganizadas y con memoria, seguimos gritando: <i>Ni una menos, vivas, libres y desendeudadas nos queremos.<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El grito que anim\u00f3 los fueguitos ya encendidos El 3 de junio de 2015, el asesinato de Chiara P\u00e1ez, una adolescente santafesina embarazada, a manos de su novio, se convirti\u00f3 en la chispa de una de las movilizaciones m\u00e1s contundentes de la historia reciente en Argentina. 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