{"id":10377,"date":"2025-04-28T12:36:59","date_gmt":"2025-04-28T16:36:59","guid":{"rendered":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/?p=10377"},"modified":"2025-04-28T12:36:59","modified_gmt":"2025-04-28T16:36:59","slug":"el-18-brumario-de-javier-milei","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/2025\/04\/28\/el-18-brumario-de-javier-milei\/","title":{"rendered":"El 18 Brumario de Javier Milei"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">\u201cLa historia ocurre dos veces: la primera como tragedia, la segunda como farsa\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Karl Marx, <em>El 18 Brumario de Luis Bonaparte<\/em><\/p>\n<p><b>De tragedia a farsa, de farsa al grotesco<\/b><\/p>\n<p>Si Marx hubiera vivido para ver el siglo XXI, tal vez habr\u00eda a\u00f1adido una tercera forma: la comedia grotesca, o peor, la farsa auto par\u00f3dica con efectos especiales y patrocinio privado.<\/p>\n<p>Napole\u00f3n Bonaparte tom\u00f3 el poder como figura tr\u00e1gica, espada en mano, respaldado por los ej\u00e9rcitos y la gloria republicana arrasada. Luis Bonaparte lo imit\u00f3 como caricatura: sin \u00e9pica, sin ideas, pero con apellido y plebiscitos. Javier Milei, en cambio, no necesita sable ni linaje: le basta con una cuenta de Twitter, un peluche y la promesa de dinamitar todo.<\/p>\n<p>\u00bfEs presidente por su programa? No. \u00bfPor su capacidad de articular una mayor\u00eda social? Tampoco. Lo es por encarnar el odio a la pol\u00edtica en estado puro, un deseo de tierra arrasada frente a la descomposici\u00f3n de todo lo anterior.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, lo que Marx llam\u00f3 farsa, hoy se convierte en horror <i>comedy<\/i> libertaria, en donde los poderes del Estado no se concentran en un Palacio Imperial, sino en el algoritmo que recompensa el grito m\u00e1s viral.<\/p>\n<p>El nuevo Bonaparte no se sube a un caballo blanco, sino a un escenario de <i>streaming<\/i>, entre ladridos de perros imaginarios y arengas contra \u201cla casta\u201d.<\/p>\n<p>Estamos ante un experimento tan argentino como universal: una democracia formal que se autodestruye con aplausos, votando a quien promete aniquilarla en nombre del \u201clibre mercado\u201d, como si el mercado fuera un dios celoso y vengativo que exige sacrificios humanos a cambio de estabilidad.<\/p>\n<p><b>Milei o el bonapartismo algor\u00edtmico<\/b><\/p>\n<p>Luis Bonaparte lleg\u00f3 al poder en 1851 prometiendo orden, estabilidad y gloria pasada. No ten\u00eda ideas propias, pero s\u00ed una herencia simb\u00f3lica: el apellido Bonaparte, eco lejano del Imperio. Su fuerza no estaba en el pensamiento, sino en la imagen: el sobrino del emperador, el \u201chombre providencial\u201d.<\/p>\n<p>Javier Milei tambi\u00e9n carece de ideas nuevas, pero ofrece una imagen poderosa: el le\u00f3n que ruge contra \u201cla casta\u201d, el economista que grita verdades en programas de televisi\u00f3n, el outsider furioso que promete destruir el Estado como acto de redenci\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>Pero donde Bonaparte ten\u00eda sable y soldados, Milei tiene c\u00e1maras, <i>likes<\/i>, <i>bots<\/i>, e <i>influencers<\/i>. Su ej\u00e9rcito no son regimientos, sino algoritmos que le garantizan visibilidad; no toma el poder por asalto, sino por <i>engagement<\/i>.<\/p>\n<p>Es el primer presidente argentino fabricado enteramente en la era del espect\u00e1culo digital, hijo del <i>prime time<\/i> televisivo y de la radicalizaci\u00f3n mem\u00e9tica. Su lenguaje no busca convencer, sino viralizar. No articula mayor\u00edas: las encapsula emocionalmente.<\/p>\n<p>En el siglo XIX, el bonapartismo era la respuesta autoritaria al miedo de las clases dominantes frente al pueblo movilizado. En el siglo XXI, el mile\u00edsmo es la versi\u00f3n libertaria y kitsch de ese miedo: una respuesta nihilista a la crisis de representaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Su promesa no es reformar, sino arrasar. Su programa no es liberal, sino destructivo. Y sin embargo, encarna la fe en algo sagrado: el Mercado, ese ente superior que todo lo ve, todo lo equilibra, todo lo castiga.<\/p>\n<p>Luis Bonaparte concentr\u00f3 el poder en s\u00ed mismo como un C\u00e9sar moderno. Milei hace lo mismo, pero convertido en una criatura del algoritmo, con est\u00e9tica de superh\u00e9roe libertario y ret\u00f3rica mesi\u00e1nica.<\/p>\n<p>As\u00ed, como una paradoja tr\u00e1gica y c\u00f3mica, el hombre que se proclama defensor de la libertad se sienta sobre una monta\u00f1a de decretos, insulta al Congreso y propone reducir la pol\u00edtica a una sola voluntad: la suya.<\/p>\n<p><b>Las ruinas del peronismo (que a\u00fan sostiene el techo del pa\u00eds)<\/b><\/p>\n<p>Si Luis Bonaparte emergi\u00f3 de la impotencia de los republicanos, Javier Milei se eleva sobre el colapso del sistema pol\u00edtico argentino, y en especial sobre la contradicci\u00f3n vital del peronismo: ser, al mismo tiempo, lo m\u00e1s erosionado\u2026 y lo m\u00e1s s\u00f3lido.<\/p>\n<p>Durante d\u00e9cadas, el peronismo fue algo m\u00e1s que un partido: una matriz nacional-popular, un puente entre Estado y pueblo, entre justicia social y gobernabilidad. Pero el tiempo, el poder continuo y la falta de renovaci\u00f3n lo convirtieron en una estructura m\u00e1s preocupada en conservarse que en transformarse.<\/p>\n<p>Hoy, no gobierna las emociones del pueblo como anta\u00f1o y, sin embargo, es la \u00fanica fuerza que todav\u00eda conserva algo parecido a una organizaci\u00f3n nacional, con v\u00ednculos reales en los barrios, los sindicatos, los movimientos sociales. Mientras todos los dem\u00e1s improvisan, el peronismo \u2013 aunque debilitado \u2013 existe.<\/p>\n<p>La iron\u00eda es feroz: si el peronismo es un tren viejo y oxidado, el resto del sistema pol\u00edtico es una patineta rota o una fantas\u00eda digital.<\/p>\n<p>Y sin embargo, esa existencia no basta. Porque el pueblo ha dejado de sentirse interpretado por quienes dicen hablar en su nombre, y el hartazgo \u2013 antes capitalizable en votos \u2013 se volvi\u00f3 <i>boomerang<\/i>. Milei no invent\u00f3 nada: s\u00f3lo canaliz\u00f3 el fracaso pol\u00edtico de todos los que prometieron futuro y entregaron miseria.<\/p>\n<p>\u00bfPuede el peronismo reinventarse como herramienta del pueblo o est\u00e1 condenado a ser s\u00f3lo el f\u00f3sil del siglo XX? Esa es la pregunta que flota en cada esquina de Argentina mientras el le\u00f3n grita y el pa\u00eds se achica.<\/p>\n<p><b>El proletariado sin voz, sin partido y sin centro<\/b><\/p>\n<p>En<i> El 18 Brumario<\/i>, Marx se\u00f1alaba que el campesinado franc\u00e9s era una clase dispersa, aislada, sin conciencia de s\u00ed misma, y por tanto \u201crepresentada\u201d por otros, como Bonaparte. Hoy, en la Argentina de Milei, ese papel lo encarna una figura m\u00e1s fragmentada a\u00fan: el trabajador precarizado, el desempleado intermitente, el cuentapropista endeudado, la madre jefa de hogar con tres aplicaciones en el celular para sobrevivir.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el proletariado hoy? Est\u00e1 en las cocinas de Rappi, en las ferias, en las cooperativas quebradas, en los barrios sin cloaca, en los hospitales colapsados, en las escuelas sin calefacci\u00f3n. Est\u00e1\u2026 pero ya no tiene voz colectiva.<\/p>\n<p>Los sindicatos \u2013 columna vertebral del viejo peronismo \u2013 perdieron contacto con la nueva composici\u00f3n social del trabajo. En muchos casos son custodios de privilegios, en otros, apenas sombras de lo que fueron. La izquierda, por su parte, suele hablar en nombre del pueblo, pero sin el pueblo adentro. La calle se camina poco, la asamblea se ritualiza, y la \u00e9pica se repite como consigna vac\u00eda.<\/p>\n<p>Como dir\u00eda Marx, \u201cel proletariado no puede emanciparse sin organizarse\u201d, pero la organizaci\u00f3n requiere algo m\u00e1s que siglas: requiere escucha, presencia y construcci\u00f3n de poder real.<\/p>\n<p>Milei no necesita representar al proletariado: le basta con desfigurarlo. Lo nombra como \u201cplanero\u201d, \u201cpar\u00e1sito\u201d, \u201ccasta subsidiada\u201d, y le arroja sobre los hombros la culpa del d\u00e9ficit. Y sin voz propia, el pueblo termina consumiendo su caricatura m\u00e1s que habitando su realidad.<\/p>\n<p>A\u00fan as\u00ed, bajo la superficie, hay peque\u00f1as resistencias: ollas comunes, redes de cuidados, bibliotecas populares, cooperativas, espacios de cultura barrial.<\/p>\n<p>No alcanzan para una alternativa pol\u00edtica hoy, pero mantienen viva una dignidad organizada, una esperanza que a\u00fan no ha sido completamente demolida por la motosierra.<\/p>\n<p>\u00bfPuede renacer de ah\u00ed un nuevo sujeto colectivo? \u00bfO seguiremos siendo una sociedad donde cada uno lucha solo, mientras el poder se r\u00ede desde el escenario?<\/p>\n<p><b>El culto al mercado como nueva religi\u00f3n (con gendarmes en la sacrist\u00eda)<\/b><\/p>\n<p>Si el siglo XIX consagr\u00f3 al emperador y al ej\u00e9rcito como garantes del orden, el siglo XXI \u2013 en su versi\u00f3n argentina \u2013 ha entronizado al mercado como deidad absoluta, sagrada, incuestionable. Javier Milei no gobierna: oficia. Y lo que oficia no es una gesti\u00f3n p\u00fablica, sino una liturgia del ajuste.<\/p>\n<p>El d\u00e9ficit fiscal es pecado. El Estado, una blasfemia. Y el ajuste, un ritual de purificaci\u00f3n colectiva.<\/p>\n<p>Pero a diferencia de los antiguos profetas, este nuevo sacerdote necesita garrotes.<\/p>\n<p>Porque la fe libertaria no es compartida por el pueblo que la padece. Los jubilados marchan, los docentes se organizan, los cient\u00edficos protestan, los estudiantes toman las universidades. Y la \u00fanica respuesta es represi\u00f3n.<\/p>\n<p>Patricia Bullrich \u2013 figura clave del dispositivo mile\u00edsta \u2013 lo entiende bien: no hay motosierra sin polic\u00eda antidisturbios, no hay \u201clibertad\u201d sin protocolo, ni mercado sin disciplinamiento. Donde no hay consenso, hay garrote. Donde no hay obediencia, hay gases lacrim\u00f3genos.<\/p>\n<p>Milei grita \u201c\u00a1Viva la libertad, carajo!\u201d mientras despliega fuerzas federales contra los que no tienen ni para el colectivo. As\u00ed como Luis Bonaparte necesit\u00f3 del ej\u00e9rcito para sofocar a Par\u00eds, el bonapartismo libertario necesita de Bullrich para reprimir a C\u00f3rdoba, Rosario, Jujuy o cualquier rinc\u00f3n donde el pueblo diga \u201cbasta\u201d.<\/p>\n<p>Y todo esto en nombre de una idea que no se discute, porque ya no es pol\u00edtica: es teolog\u00eda. El mercado es la nueva religi\u00f3n de los poderosos. Sus evangelistas est\u00e1n en las consultoras, sus inquisidores en los medios, y sus cruzados en la Casa Rosada. La justicia social no es discutida: es ridiculizada. La protesta no es atendida: es criminalizada. El disenso no es escuchado: es gaseado.<\/p>\n<p>Y mientras tanto, la econom\u00eda se ajusta, los derechos se lic\u00faan, y la democracia se encoge.<\/p>\n<p><b>\u00bfY despu\u00e9s de la comedia? El final abierto de una naci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Marx escribi\u00f3 <i>El 18 Brumario<\/i> como una advertencia y una anatom\u00eda del fracaso. No celebraba el ascenso de Bonaparte, pero tampoco se deten\u00eda en la melancol\u00eda: analizaba para anticipar, para despertar, para preparar la pr\u00f3xima ola.<\/p>\n<p>Hoy, frente a este nuevo \u201cbonapartismo con memes\u201d, muchos sienten que la historia se ha convertido en una farsa sin salida. Que ya no hay sujeto, ni partido, ni \u00e9pica posible. Pero \u00bfes verdad que todo est\u00e1 perdido?<\/p>\n<p>\u00bfY si la resistencia no est\u00e1 en las c\u00fapulas sino en los m\u00e1rgenes? En las asambleas barriales, en los sindicatos que se despiertan, en los libros que se comparten, en las radios comunitarias, en las marchas de los jubilados que no tienen nada pero lo dan todo. \u00bfY si la cultura, la poes\u00eda, el afecto, la memoria, a\u00fan guardan semillas?<\/p>\n<p>Porque una motosierra puede talar \u00e1rboles, pero no puede cortar ra\u00edces. Y la ra\u00edz popular argentina \u2013 esa mezcla de lucha, iron\u00eda, memoria y ternura \u2013 ha sobrevivido a dictaduras, hiperinflaciones y exilios.<\/p>\n<p>Milei pasar\u00e1. Como pas\u00f3 Cavallo, como pas\u00f3 Menem, como pasaron tantos heraldos del fin de lo p\u00fablico.<\/p>\n<p>Pero la historia sigue siendo terreno de disputa. Y aunque hoy gobierne el algoritmo, la vida sigue teji\u00e9ndose en lo com\u00fan: en el mate compartido, en la canci\u00f3n cantada en la plaza, en el aula repleta, en el poema le\u00eddo en voz alta.<\/p>\n<p>Tal vez no haya un nuevo 17 de octubre a la vista. Pero puede que haya cientos de peque\u00f1os actos de dignidad que, juntos, empiecen a construir otro relato.<\/p>\n<p>Porque la historia \u2013 como la poes\u00eda \u2013 no se repite: se reescribe.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa historia ocurre dos veces: la primera como tragedia, la segunda como farsa\u201d. Karl Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte De tragedia a farsa, de farsa al grotesco Si Marx hubiera vivido para ver el siglo XXI, tal vez habr\u00eda a\u00f1adido una tercera forma: la comedia grotesca, o peor, la farsa auto par\u00f3dica con [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":413,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[309],"tags":[606,959,815,607,817],"article-type":[627],"class_list":["post-10377","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-globetrotter-es","tag-economia","tag-javier-milei","tag-justicia-social","tag-politica","tag-sudamerica-argentina","article-type-opinion-analysis-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10377","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/413"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10377"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10377\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10377"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10377"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10377"},{"taxonomy":"article-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/portal.globetrotter.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article-type?post=10377"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}